Sostenibilidad de la cadena de valor

La sostenibilidad son los procesos sociales, económicos y ambientales que buscan un ideal común, son las relaciones del hombre con su entorno para lograr un equilibrio, que haga posible satisfacer las necesidades de las generaciones actuales, sin sacrificar la capacidad futura de promover el progreso económico y social respetando el ecosistema. La estructura de cadena de la actividad cafetera se debe sustentar en que la actividad sea sostenible para todos los eslabones.

La sostenibilidad de la producción cafetera, en el eslabón productivo, se ha trabajado por más de una década creando conciencia en los mercados y en los consumidores, quienes ven con buenos ojos las certificaciones que la acreditan. Estudios de mercado demuestran que los consumidores están dispuestos a pagar sobreprecios importantes por libras y tazas de café con sellos.

Cuarenta por ciento de nuestra producción tiene sellos de sostenibilidad, certificado por entes internacionales que acreditan principalmente las condiciones laborales y ambientales, cuyos costos son solventados por los productores y que vienen siendo seriamente cuestionados en publicaciones y foros globales. Las certificaciones no han sido la salida para que los productores seamos sostenibles en el aspecto más importante y olvidado: la sostenibilidad económica. Ninguna de las otras es viable si la actividad no es rentable en forma sostenida durante largos periodos de tiempo. En el foro de la OIC en Londres a finales de septiembre, una de las ponencias expresaba que de los últimos diez años en Colombia, la caficultura ha superado los costos de producción solo en cuatro años.

La torta cafetera mundial asciende a $ 200.000 millones de dólares al año, a los productores les llegan $ 15.000 millones; con esa desproporción difícilmente habrá estímulo para producir el café suficiente que atienda un mercado.

Nuestra institucionalidad ha emprendido una cruzada mundial para que los mercados comprendan que si la actividad no es rentable, la materia prima de la industria empezará a disminuir y amenaza el negocio. El actual modelo comercial, donde los cafeteros están presionados por los mercados para producir al menor precio y pagarles lo menos posible, ha resultado en pobreza, destrucción del medio ambiente e injusticia social.

Habría que analizar en manos de quién está la responsabilidad de hacer la industria sostenible. Si miramos los precios que deben pagar los consumidores por el café procesado que compran o el consumo en la calle, no hay que explorar muy profundo para concluir que ellos siempre han cumplido pagando alto precio. El mercado de café no está modulado para que haya equilibrio entre los diferentes protagonistas; el mayor riesgo y el menor ingreso, recae en los hombros de los agricultores, el eslabón más débil de la cadena. Si internacionalmente no se modula las relaciones comerciales de países compradores y productores, ante nuevas caídas de los precios o revaluaciones de la moneda, la caficultura desaparecerá paulatinamente en muchos países.

La sostenibilidad es demasiado importante para dejarla en manos del mercado y de gigantes que tienen mucho poder y dinero para manipular las instituciones y ponerlas al servicio de sus intereses. 

Autor: 

Rodrigo Alberto Peláez

Correo Autor: 

roalpel@icloud.com

Editor: 

María Alejandra Solano

Correo Editor: 

msolano@larepublica.com.co
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