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La formación de los líderes que se requieren en las empresas empieza a tener un espectro distinto en el que el caballo puede ser vital a la hora del acompañamiento que ofrece Cavall Comunicaciones. 

Esta iniciativa tiene su origen en julio de 2016. Fue un momento que cambió la vida de las emprendedoras Liliana Velásquez y Carolina Prada y su relación con los equinos. Su idea nace de un cambio de vida de Velásquez que arrancó un nuevo capítulo con un viaje a México. En ese, la equitadora profesional conoció una metodología de coaching asistido por caballos. “Mi relación a partir de ese momento cambió porque no era solamente un tema de dominación que se genera en esta dinámica de montar a caballo sino de un igual”, cuenta Liliana Velásquez, quien terminó certificándose en esa disciplina. 

La psicóloga Prada, en tanto, explicó que esta metodología busca que los caballos y las personas tengan una relación de pares, basada en la confianza. 

“Nosotras no hacemos coaching sino un acompañamiento en donde hacemos las lecturas que vemos en la relación de la persona con el caballo para detectar fortalezas y debilidades”, señaló la experta con magíster en liderazgo femenino. El punto central es la reacción de los caballos a las diferentes personalidades de los participantes. “Es una propuesta que sirve para la comunicación estratégica, el trabajo en equipo, la formación de liderazgo empresarial que han resultado en cambios positivos en las dinámicas de trabajo de las empresas que le han apostado a este acompañamiento”, indicó Prada. 

¿En qué consiste?
La asesoría consiste en una serie de ejercicios en un grupo no mayor de 12 personas en el que se busca identificar y potenciar la confianza. 

“El caballo es el que hace el ejercicio y en donde a través de ciertas herramientas. Las personas que trabajan esta metodología debe tener unas características como sensibilidad emocional podrá entender más fácil la dinámica de los talleres”, señaló Liliana Velásquez. 

Uno de los principales retos que han tenido con los asistentes es romper con las prevenciones sobre los animales y el temor generado por la actividad urbana alejada de estos ejemplares. 

“Nosotras buscamos es que la persona se desarme frente al caballo con el propósito de conectarse y entender que el trabajo en equipo representa entender al otro”, puntualizó Velásquez. 

Por su parte, Carolina Prada explicó que el caballo responde al lenguaje no verbal de las personas y sus emociones. Eso lleva a que cada dinámica y actividad sea diferente entre un grupo de 12 personas y otro de ocho personas o solamente una persona. “Generalmente trabajamos con cuatro caballos para grupos de hasta 12 personas donde lo primero que se identifica son las capacidades de liderazgo de una persona”, anotó. 

La razón que dan las expertas es que el caballo únicamente sigue a quien ve como su líder o la persona que le transmita seguridad. “Si hay una personas que no se sabe comunicar lo vemos reflejado en el caballo porque no va a entender las instrucciones”, agregó. 

La sesiones dirigidas para las empresas son personalizadas y buscan que con el cambio de ambiente de la oficina los participantes salga de su zona de confort y se comience una sesión de aprendizaje en donde el conocimiento de cada persona le deje un reto a mejorar, bien sea a nivel personal o en el ámbito laboral.

“La gran ganancia es sacarlos de su zona de confort y potencializar las capacidades porque muchas personas se van con el mensaje que si pudieron liderar un grupo y los caballos, también pueden abordar otros retos”, complementó Liliana Velásquez. 

El acompañamiento se realiza entre ocho de la mañana a cuatro de la tarde en las instalaciones del Club Militar de Sopó. La inversión para esta sesión para las empresas es de $10 millones.

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