La baja productividad en la tierra a causa de la falta de agua, la reducción en los volúmenes de pesca y el aumento en el precio de la energía son muestras de que el Fenómeno de El Niño está afectando el rendimiento en el sector agropecuario.

Y como consecuencias de la intensificación del Fenómeno, algunas zonas de las regiones Caribe y Andina experimentan una fuerte sequía. Ya incluso está declarada la alerta roja para el río Magdalena que muestra niveles entre 1,43 metros de profundidad y 0,77 centímetros.

Mientras que Ómar Franco, director del Ideam, aseguró que “lo más probable es que lleguemos a una intensidad alta”, el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, estima en medios nacionales que la disminución en el rendimiento agro podría llegar al 5%.

Los campesinos están perdiendo sus cultivos, aquello por lo que han trabajado durante más de un año. Muchos de ellos no tienen agua para sostener su ganado, por lo que han optado por vender algunas cabezas.

Entre los sectores que se están viendo afectados están los floricultores, los cultivadores de cereales, los de frutales, los de hortalizas y los del arroz.

Poco se ha hecho para prevenir lo que ya es una realidad, a pesar de que el sector estaba advertido desde el año pasado de que un fenómeno de este alcance se iba a presentar en el país.

Sumado a esto los insumos están sintiendo los efectos de un dólar caro que supera la barrera de los $3.000 y algunos productores colombianos todavía no están completamente preparados para exportar sus productos, labor que intenta incentivar el Gobierno Nacional.

La esperanza es que las lluvias lleguen para finales de este mes, pero según el Ideam podrían estar reducidas en intensidad entre un 40% y 60%.