La fauna y flora del Río Bogotá están seriamente amenazadas por la contaminación mientras las autoridades distritales y nacionales dan pasos lentos hacia la recuperación de este importante cuerpo de agua en el centro del país. Está solo es una de las principales conclusiones de dos estudios académicos que recientemente publicó una reconocida universidad en el país.

Ambos estudios pretenden devolverle al río la variedad de flora y fauna que tuvo hace años.

Uno de ellos, en particular, busca devolverle al afluente el único pez de agua fría del país para que vuelva a poblar sus aguas. El animal, conocido como el Capitán de la Sabana de Bogotá, ha venido desapareciendo producto de la alta contaminación del río. Este bagre del altiplano cundiboyasence que solía ser el principal alimento de los pobladores de los municipios de Suesca, Fúquene, Guasca, Tominé y La Copa.

La investigación se inició hace dos años y el académico trabajó en dos grandes etapas. Durante la primera, se hizo un estudio genético de cinco poblaciones identificadas para determinar si son iguales o no; y en la segunda, se generó un programa de repoblamiento que incluyó la reproducción en cautiverio del pez en los laboratorios de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (Udca).

Para iniciar la reproducción en cautiverio, indica el informe al cual tuve acceso, el investigador eligió a los peces aptos para la reproducción y luego 5.000 embriones de estos se incubaron en espacios propicios para su buen crecimiento. Finalmente, el 60% de esos embriones nació y actualmente crecen en condiciones especiales.

En este momento el estudio se enfoca en recuperar la especie con el propósito de devolverla a su ambiente natural, por lo que se trabaja en lograr una producción en cautiverio con fines de conservación, pero además se espera generar conciencia.

Según el informe, se calcula que en poco menos de tres meses, cuando se tenga una muestra considerable de las crías recién nacidas, se entregarán los tradicionales peces a las autoridades ambientales competentes y con esto se espera presentar de nuevo la especie a la comunidad.

La otra investigación, de la académica Loreta Rosselli, busca proteger a más de 30 aves nativas del río Bogotá. Durante su estudio, se evaluaron 18 puntos del afluente, desde su nacimiento en Villapinzón hasta el puente de la Virgen en la vía Suba-Cota, encontrando gran variedad de aves acuáticas, como la Tingua o Gallareta Moteada, especie críticamente amenazada en el país; el Pato Canadiense o Cerceta Aliazul, migratoria norteamericana; y Mosqueritos Guardarríos, propias de su hábitat.

En el estudio lastimosamente también se determinó que en la cuenca alta del río hay presencia de metales pesados con mayores niveles de plomo y mercurio, especialmente en los municipios con una importante presencia de la industria, como son Cota y Chía, lo que compromete seriamente la preservación de la vida en las riberas del afluente.

Los resultados de ambos son pertinentes para que las obras que se realicen en el río no afecten la vegetación acuática y la avifauna que depende de ella, y para que se restaure con vegetación nativa leñosa su ronda, mejorando las poblaciones de aves con mayor prioridad de conservación y consolidando una conectividad ecológica a nivel regional.