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En las actividades de jardinería y agricultura existen diversos tipos de sistemas de riego que van de acuerdo a la necesidad de la tierra o al cultivo que se necesita humedecer.

Dentro de las diferentes maneras de regar las distintas  plantaciones, hay sistemas de riego por goteo, por aspersión, por microaspersión, por inundación, por manguera y por surcos. Sin embargo, es necesario tener en cuenta algunos aspectos  antes de implementar alguno de estos sistemas.

“Es muy importante tener en cuenta el área que necesitamos regar o humedecer, y además, la capacidad de nuestra fuente de presión y caudal, pues juegan un papel primordial en nuestro diseño. Se debe realizar un esquema para tener claro la cantidad de tuberías o manguera, conexiones, goteros y microaspersores que vamos a necesitar”, dijo Eduard Samir Caso, gerente general de Sistemas e Irrigaciones.

Para Walter Mejía Bonilla, gerente de Wamco, la implementación de un sistema de riego debe partir de un estudio de las necesidades hídricas del cultivo o de la zona a regar.

“Estas necesidades hídricas se pueden determinar con lo que entra y sale de ese mini sistema. Lo que entra es la lluvia y lo que sale es el consumo de la planta y la evaporación.  Esto último se llama evapotranspiración y es el mismo consumo de agua por las plantas. Estos valores son generalmente determinados por estaciones meteorológicas ubicadas cerca de la zona que se quiere estudiar. Si esos dos factores indican que hay necesidad de aplicar riego se procede a definir el sistema que se utilizará para aplicar el agua”, explicó Mejía Bonilla. 

También es necesario delimitar o dibujar el área antes de implementar el sistema. Con esto se puede verificar por donde pasará la manguera y cuántos accesorios se necesitarán, según la configuración del  área. Así se podrá determinar la cantidad de goteros o microaspersores y a qué distancia deberán ser instalados, entre ellos, con el fin de lograr un riego uniforme.

Frente a las ventajas que ofrecen estos sistemas,  Mejía dijo que “están enfocadas a obtener una alta producción por unidad de área sin depender de las  condiciones climáticas”.

El crecimiento y buen desarrollo de las plantas depende básicamente del riego que reciban. El agua juega un papel fundamental en el mismo y por ello se debe tener en cuenta como se riega y en qué cantidades.

“Se debe regar regularmente, teniendo cuidado de no hacerlo en exceso. Esta tarea no solo ayuda al crecimiento de las plantas, sino que también las mantiene sanas, de forma que puedan protegerse de las enfermedades y el daño provocado por insectos”, agregó Samir Caso.

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