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El inventario ganadero permite evaluar las tendencias de la ganadería. A simple vista, su evolución ascendente desde el 2004 hasta el 2010 y posterior disminución a niveles cercanos a los del 2006 confirmarían los indicios hacia un estancamiento de la ganadería. No obstante, a partir de un análisis más detallado se pueden plantear tres patrones diferenciados en la evolución de la ganadería, que deben ser considerados para  el diseño de políticas y estrategias de fomento específicas: 1. El primer patrón de desarrollo ganadero corresponde a los departamentos con disminución de inventarios, pero cuya mayor especialización permite generar una oferta creciente, basada en un mejor desempeño productivo, sea para el mercado interno o externo.

Este patrón de desarrollo ganadero representa un 50 % del inventario total y un 40% de la tierra dedicada a la ganadería. Los departamentos que responden a este patrón de desarrollo son aquellos que abastecen una porción importante de la demanda interna de carne y leche con índices de productividad superiores al resto del país (Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Cesar, Córdoba, Valle y Eje Central Cafetero). En este patrón se encuentra la mayor proporción de pequeños y medianos ganaderos. Los precios de la leche y de la carne se definen a partir de este patrón especializado, en tanto un 85% de la oferta de leche y un 50 % de la oferta de carne proviene de estos departamentos. La profundización de este patrón de desarrollo a futuro significará inducir la concentración del inventario en zonas con mayor dotación de infraestructura, y mejorar aún más los índices de desempeño, particularmente en lo que concierne a productividad y costos de producción. En esta forma, es probable que la disminución de inventarios sea compensada con una mayor oferta, como parece haber ocurrido en los últimos cuatro años . El aspecto más vulnerable es el de los costos de producción, particularmente de tierras, maquinaria e infraestructura, y la sensibilidad a la eficiencia en las redes de acopio industriales y la previsible competencia con las importaciones lácteas.

El segundo patrón de desarrollo ganadero corresponde a aquellos departamentos con tendencias crecientes en el inventario ganadero. Este patrón puede denominarse como de expansión en las fronteras, dado que los departamentos que hacen parte de este grupo son aquellos que por su localización incorporan nuevas áreas a la producción o tienen mayores niveles de intercambio con los países vecinos de Venezuela y Ecuador.  Son los departamentos de la Orinoquía y del Nororiente del país como Guajira, Norte de Santander y Bolívar. En este patrón de desarrollo el ganado se encuentra principalmente en predios de mayor tamaño, de 250 hectáreas o más.

El patrón de desarrollo ganadero con expansión de frontera representa un 31% del inventario total y un 50% de la tierra dedicada a la ganadería. Un 5% del acopio formal de leche y el 33 % de la oferta potencial de carne se originan en los departamentos que lo componen. Los precios al productor se caracterizan por una gran variabilidad, acorde con las influencias de frontera, alejados de las tendencias de precios internas (como ha ocurrido en años recientes con la Guajira y Norte de Santander). 

Su base de expansión es la disponibilidad de tierras de menor precio en regiones con nuevos desarrollos viales, en contraste con el patrón especializado, así como  la posibilidad de aprovechar ventajas diferenciales con los países vecinos por su  localización, sea en cuanto a productos o insumos. Las políticas de desarrollo requieren intensificar el uso de suelos para contener las tendencias puramente extensivas y de valorización especulativa de tierras, y construir una red de servicios.

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