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Hace ya dos semanas, el Gobierno Nacional dio a conocer los resultados del Censo Nacional Agropecuario, una radiografía del campo que no se realizaba desde hace 44 años, pues el último fue en 1970.

La investigación sobre qué está pasando a nivel rural confirmó varias de las teorías sobre la transformación del campo, hipótesis que algunos expertos  habían planteado con antelación.

Entre ellas, cabe destacar la disminución y envejecimiento de la población rural. Los jóvenes ya no quieren ser campesinos.

En el documento proporcionado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) hay una clara disminución de la pirámide poblaciones en edades que oscilan entre los 19 a 30 años y un aumento en las personas mayores de 40 años.

Esta realidad debería analizarse con mucho detalle teniendo en cuenta la importancia del campo para la economía colombiana y las consecuencias a futuro de que la población campesina joven disminuya.

Otro de los datos que llama la atención es que sólo 16% de los menores de cinco años asiste a la escuela y 73% permanece en su casa o trabaja con sus padres. También, que 11,5% de la población del campo mayor a 15 años no sabe leer ni escribir.

Solo 0,6% de las mujeres y 0,5% de los hombres tiene estudios tecnológicos y en el caso de la básica secundaria 13,1% de las mujeres ha podido tener acceso comparado con 12% de los hombres.

La pregunta es: si el sistema de salud ha podido llegar a la mayoría de la población rural (96,01%) ¿cómo la educación está tan lejos de hacerlo?.

Por último, en el acceso a los créditos bancarios hay mucho por hacer. Existe bajo nivel de capitalización, con baja solicitud de crédito y poca asistencia técnica.