Región Caribe, polo de desarrollo agrícola para el país

Conocer lo que produce una región es también acercarse a su historia y, desde el siglo XIX, la región Caribe se distingue por una fuerte concentración en actividades de carácter agrícola y ganadero. Esta región, reúne todas las condiciones climáticas, entre ellas, suelo, hídricas y localización, para ser una gran despensa alimentaria a nivel nacional. 

En sus siete departamentos según el uso del suelo, 9,8 millones de hectáreas están dedicadas a la actividad agropecuaria, de las cuales 8,7 millones corresponden al área pecuaria, 421.188 hectáreas a la siembra agrícola y el resto a bosques y otros usos, de acuerdo con el Portal Siembra.

En el renglón agrícola de la región, la palma africana (Magdalena, Cesar, La Guajira y el Atlántico) es un cultivo que ha tomado una gran fuerza en su producción, ya que, además de representar un porcentaje amplio en empleos, también deja una gran rentabilidad en lo que a valor se refiere. A su vez, el banano de exportación (Magdalena y La Guajira) es un producto generador de empleo en la zona y de divisas por su gran aceptación en los mercados internacionales, al igual que el café, que también se cosecha en el departamento del Cesar. 

Por su parte, el arroz (Córdoba, Bolívar, Sucre, Cesar y La Guajira), el maíz tradicional y tecnificado en los siete departamentos y el ñame (Bolívar, Sucre, Córdoba y Magdalena) también son de gran importancia para la seguridad alimentaria de estas regiones. 

Entre tanto, otro de los cultivos protagonistas de la región es la yuca que se cultiva en los siete departamentos, en los cuáles, para el 2013, hay más de 125.000 hectáreas cosechadas para consumo fresco y más de 3.000 hectáreas cosechadas para agroindustria, según datos de Agronet. 

Para el caso de los frutales, en la región Caribe existen alrededor de 23 especies, todas ellas con áreas y producciones registradas. Los sistemas productivos que más predominan en área sembradas son aguacate, cítricos, mango, coco y papaya, que son cultivos que tienen mayor impacto productivo. Sin embargo, para el caso de estas especies, no se puede hablar de altos niveles de tecnificación, porque muchos se encuentran dispersos y son de carácter extractivos. 

Y en hortalizas los sistemas productivos que más predominan son cultivos en los que se incluyen el ají topito, la berenjena, la ahuyama y el cilantro. Sin embargo, estos cultivos se siembran en pequeña escala, con baja tecnología y su producción está enfocada para abastecer los mercados locales en su gran mayoría.

Finalmente, un cultivo que toma fuerza en la región es el marañón, que se ha convertido en una alternativa agroindustrial, en la que trabajan entidades como la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) con gremios como la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi), en épocas en las que Colombia importa cerca de 300 toneladas de almendra para el mercado interno y en las que se necesita establecer de 10.000 a 15.000 hectáreas a nivel nacional. Si se quiere participar en los  mercados de exportación en el exterior, se necesitan aproximadamente entre 50.000 a 100.000 hectáreas plantadas en la próxima década.

Autor: 

César Baquero

Correo Autor: 

Investigador Máster del Centro de Investigación Caribia de Corpoica
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