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Es devastadora y no tiene cura. La enfermedad HLB o Huanglongbing, originaria de Asia y descrita en 1907, es la mayor preocupación y amenaza de los citricultores del mundo y, por su puesto, de Colombia.

 El insecto vector (Diaphorina citri) fue detectado en el país por primera vez en el Tolima en 2007 y hoy hace presencias en todos los departamentos citrícolas. En 2015, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) registró la bacteria en el insecto vector lo que disparó las alertas por el riesgo de transmisión de una planta a otra.

Esto llevó al ICA a declarar la emergencia para implementar medidas que evitaran la dispersión de la enfermedad.

Pero en marzo de 2016 ya se reportó presencia del mal HLB en tejido, es decir, directamente en  cultivos pequeños, de traspatio, y en uno comercial en algunas localidades de la Guajira, lo que generó mayor preocupación. Ante ello, el ICA declaró la cuarentena en este departamento para prevenir la propagación de la enfermedad.

El director Técnico de Epidemiología y Vigilancia Fitosanitaria de la entidad, Emilio Arévalo, señaló que hoy en cuarentena, además de la Guajira, están Atlántico y Magdalena que entraron en ese estado el año pasado.  Es por ello, que en la zona norte del país están puestos ojos. “La cuarentena implica una serie de medidas que se deben cumplir y que el ICA es vigilante de ellas para evitar su propagación a otras áreas de cítricos. La enfermedad viene con una dispersión natural que es por la frontera y lo que estamos haciendo es incrementar las medidas de detección, prevención y control del insecto vector, pues si bien es difícil contenerlo, retardar su presencia da la oportunidad a los productores de prepararse. Así lo han hecho muchos países en Sudamérica y por ello su dispersión no ha sido tan rápida como sí sucedió en Centroamérica”, agregó. 

HLB es considerada la enfermedad más destructiva para los cítricos. Provoca la obstrucción casi total del transporte de nutrientes dentro de la planta.

 Los síntomas son visibles por el amarillamiento de ramas, caída de hojas y de frutos que suelen surgir pequeños, deformes y con pérdida de peso. Causa la muerte del árbol y una vez el cultivo se infecta debe eliminarse. 

Esta enfermedad es ocasionada por la bacteria Candidatus Liberibacter spp, y existen dos vías para que la planta la adquiera: la injertación en etapa de vivero mediante la utilización de yemas con presencia de la bacteria, y de manera natural mediante el insecto vector que la ha adquirido. 

“Este 2017 es clave para conformar las áreas regionales de control que permiten hacer manejos en zonas amplias y no individuales en trabajos mancomunados. El ICA invierte por año en la tarea de diagnóstico, vigilancia y comunicación unos $2.000 millones. Para el tema de control y erradicación de cultivos afectados ya los recursos no son suficientes”, reconoce Arévalo.

El gerente de Asohofrucol, Álvaro Palacio, señaló que esos recursos no alcanzan porque hay que erradicar árboles infestados y hacer grandes fumigaciones en el control de las poblaciones de Diaphorina citri.  “El problema de HLB es un asunto de control oficial. Le compete al ICA velar por su manejo. De todas forma, el gremio, con esta entidad y con recursos del Fondo de Fomento Hortifrutícola, está haciendo un trabajo en la Guajira. Lo que ha dificultado la situación es que la enfermedad se ha presentado en cultivos de traspatio y eso hace complejo detectar los árboles. En el Eje Cafetero y en Antioquia se está trabajando en el montaje de las áreas de control y en la asistencia técnica ”, dijo.

Lo que debe tener en cuenta 

1. Monitoreo permanente de las poblaciones del insecto vector que transmite la enfermedad  y/o plantas hospedantes con una periodicidad mínima de 14 días por cada lote.

2. Hacer inspección de los árboles para la detección de síntomas de la enfermedad. Si se detectan se debe hacer contacto inmediato con el ICA que es la autoridad competente.

3. Realizar aplicaciones dirigidas de insecticidas registrados ante el ICA para control del insecto, tanto en lotes de cítricos como en plantas de mirto o azahar y en cercas de swinglea.

4. Es recomendable complementar con un control biológico y cultural para reducir poblaciones del vector. Se debe movilizar las frutas sin hojas, tallos y pedúnculos. 

5. No ingresar al país plantas, yemas ni frutas cítricas sin autorización. Por ello se recomienda solo adquirir plantas, yemas y semillas en viveros con el registro ICA vigente. 

Las opiniones 

Emilio Arévalo
​Director Técnico Epidemiología Fitosanitaria del ICA

“La cuarentena implica una serie de medidas de manejo y control que se deben cumplir y que el ICA es vigilante para evitar la propagación a otras áreas de cítricos. Debe ser un trabajo mancomunado”.

Álvaro Palacio
Gerente de Asohofrucol
“Los recursos destinados no alcanzan porque hay que erradicar árboles infestados y hacer grandes fumigaciones en el  control de las poblaciones de Diaphorina citri”.

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