El  programa que abandera la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) con el apoyo de Fondo Adaptación pretende no quedarse en capacitaciones al sector, sino en la traducción al trabajo mancomunado con productores del campo, con el fin de que estos comprendan cuáles son los riesgos agroclimáticos y las acciones para mitigarlos.

En palabras de Juan Carlos Martínez, investigador Ph.D. del departamento de Transferencia Tecnológica de Corpoica la intención del proyecto Modelos de Adaptación y Prevención Agroclimática (Mapa), como se denomina, es buscar la manera de que los agricultores mejoren en su quehacer, incorporando un enfoque llamado ‘Agricultura Climáticamente Inteligente’. 

“No se trata de evitar el riesgo, porque este es inherente a la cotidianidad, sino de conocerlo, para saber si es alto o bajo. Yo sabiendo mi vulnerabilidad, en este caso desde el punto de vista agroclimático, puedo mirar dentro de las opciones tecnológicas y, de esta manera, tomar una decisión. Si incluso, con las alternativas, descubro que mi riesgo es inmanejable mi decisión puede ser: ‘este semestre no voy a sembrar’”, explica el experto. 

De esta manera, Corpoica ha estructurado una red de asistentes técnicos agropecuarios (ATA) de la que ya forman parte alrededor de 1.000 personas, entre productores y agricultores de 54 municipios ubicados en 18 departamentos. La cifra de los líderes por departamento oscila entre los 50 y los 70 individuos, que fueron identificados por la entidad para ser capacitados en modelos en la prevención en sus cultivos, para que sean ellos mismos quienes lo transmitan a su comunidad.

Compartir experiencias de siembra, metodologías de trabajo y estrategias de adaptación han sido algunos de los mayores beneficios de la conformación de la red.

“Se trata de que los productores tengan cada vez más elementos de juicio para tomar decisiones sobre las prácticas de cultivo que deben hacer en un momento determinado, para enfrentar los fenómenos climáticos”, apunta Martínez.

Una de las principales herramientas para ayudar a los productores a tomar de decisiones frente el cultivo ha sido la instalación de estaciones meteorológicas en parcelas de integración, con el objetivo de familiarizarlos con los instrumentos de medida de las variables meteorológicas.

Para Octavio Torres, coordinador departamental de Asohofrucol Atlántico y uno de los miembros de la red de este departamento, ha sido de gran importancia la intervención de la entidad para el manejo de los problemas causados por el fenómeno de ‘El Niño’ y el cambio climático.

“En Atlántico, por ejemplo, el principal problema es la escasez de agua y, por tanto, la baja productividad de los cultivos, por lo que gracias al trabajo en las redes, hemos podido conocer y compartir estrategias entre los productores, como el riego a presión y algunos métodos de caseros, como el uso de botellas plásticas reciclables”, argumenta Torres.

Acerca del surgimiento de ‘mapa’

El proyecto Mapa nació en 2010 a raíz de la crisis social, ambiental y económica que generó el impacto del fenómeno de ‘La Niña, conocido como Ola Invernal. Fue así como Fondo Adaptación (entonces llamado Colombia Humanitaria) giró recursos para la iniciativa, con la identificación, de la mano con las gobernaciones, de los departamentos y municipios específicos en los que se haría priorización.

De esta forma, Corpoica comenzó a mirar qué actores eran los indicados para la red, con el fin de que cumplieran funciones de asistentes técnicos. 

Hoy, el proyecto pretende que agricultores se adapten a los pronósticos de la llegada de un fenómeno de ‘El Niño’ en este 2015.

La opinión

Juan Carlos Martínez
Investigador Ph.D. de Corpoica

 

 

“La intención del proyecto es que los agricultores mejoren su quehacer incorporando el enfoque de agricultura climáticamente inteligente”.