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La industria equina colombiana mueve más de $6 billones al año, según la Federación Colombiana de Asociaciones Equinas, Fedequinas. La cifra comprende empleos directos e indirectos, aportes a la compra de alimentos (que representa el 1% del negocio de alimentos para animales del sector pecuario del país) y exportación de ejemplares principalmente a EE.UU., República Dominicana y Costa Rica.

En este contexto, el caballo es un animal clave para la economía de los sectores del agro colombiano. Es por ello importante que se estimulen acertadamente sus dinámicas, tales como las exposiciones equinas y la participación competitiva en los concursos internacionales.

El cuidado del caballo es una labor especializada; se rige por condiciones que pueden diferenciarse según el fin del caballo, siendo para fines deportivos o caballos de paso fino, si están estabulados o no (encerrados en recintos) y a su vez, el cuidado particular de cada pesebrera.

Los caballos deportivos

Los cuidados adecuados para un caballo deportivo, específicamente para su preparación en el deporte ‘Salto ecuestre’, se centran en la estética, cuidado físico, higiene y alimentación.

El jinete internacional y propietario de la empresa HCH Equestrian, Heiller Torres, destaca los cuidados necesarios para un caballo deportivo con base a su experiencia.

“Lo que se busca con un caballo estabulado es que el animal se sienta bien en el recinto; el caballo es un animal gregario, de manada, que recorre muchos kilómetros para conseguir su alimento: pasto, hierba. Por esta razón debe ser estimulado con caminatas dos veces al día”, afirma Torres.

Entre sus cuidados, resalta el trato con cepillos de cerdas de goma durante su cepillado, para retirar los excesos de grasa que tienen en la piel. Por otro lado, sus cascos, naturalmente, sufren desgasto. Por esta razón, se liman para garantizar el buen recorrido del caballo en terrenos diversos. El casco del caballo tiene que herrarse por lo menos cada 45 días, y se usan herraduras de hierro para protegerlos. Al no ser estimulado por sus largas caminatas (al estar estabulado), la estructura puede ser más frágil.

En cuanto a su alimento, el jinete internacional afirma que “es aconsejable que el caballo consuma, cuando se está estabulado, un 2% del peso en alimentos. Los caballos de saltos son de 500 kg aproximadamente, y comen aproximadamente 10 a 14 kg de heno al día, repartidos en dos comidas, mañana y noche. Es mejor que la comida de distribuya por raciones, debido a que el estómago del caballo está diseñado para trabajar constantemente, lo que hace más beneficioso para ellos que coman de a poco y a lo largo del día”.

A su vez, es muy importante que los caballos cuenten con una fuente de agua limpia y fresca para poder asimilar bien los nutrientes del alimento, y que en su dieta suplementaria se incluya el pienso o concentrado para mayor aporte vitamínico.

Caballos de paso criollo

Los cuidados de caballos de paso criollo colombiano no distan mucho de los preparados para fines deportivos. En la alimentación, al día se le dan dos raciones de concentrado, (lo que es aproximadamente casi un kilo por ración); al día se le pone una paca de heno con lo que regularmente se acompaña con zanahoria picada.

Santiago Cristancho, jinete y co-propietario del criadero El Silencio, ubicado en Sasaima, Cundinamarca, aconseja que el caballo debe ser montado dos o tres veces por semana para estimular sus cascos con caminatas. En cuanto a higiene, se debe bañar todos los días, siempre y cuando se vaya a montar. Referente al cambio de las herraduras, se recomienda que sean entre 20 a 30 días, dependiendo al desgaste de las mismas.

“Las herraduras se tienen que cambiar dependiendo el desgaste, cómo se dice coloquialmente “depende cuánto se haga raspar un animal” que es cuando se monta”, sostiene Cristancho.

Entre gastos de alimento, higiene, entrenamiento físico y suplementos vitamínicos, el gasto mensual de un caballo está aproximadamente entre $700.000 a $900.000 en una pesebrera.

Miguel Corcho, colaborador de pesebreras Mayaguey, en el corregimiento de Sabana Nueva, San Pelayo, Córdoba, también asegura que el gasto en el cuidado de un caballo puede estar entre $800.000 y $900.000.

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