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Debido a la crisis que atraviesa el país, a causa de los bloqueos de algunas vías principales, múltiples sectores económicos han sufrido grandes pérdidas económicas. Uno de los más afectados es el sector lechero, ya que este no ha podido recolectar ni transportar el líquido a su destino. En total, se han dejado de comprar $65.000 millones en leche y se ha dejado de procesar o vender $160.000 millones, según Javier Ardila, presidente de Analac.

LOS CONTRASTES

  • Gelfy Bautista Ganadero de lechería formal

    “Yo soy productor de leche y por la crisis decidí hacer arrobas de queso costeño, sin embargo, la falta de insumos ha vuelto más difícil la situación”

Esta situación ha provocado en los productores la necesidad de una reinvención urgente y realizar ajustes en la actividad, con el fin de aminorar las pérdidas. Por ello, hoy los ganaderos implementaron alternativas con el fin de sostener sus economías y esperar a que la crisis se supere.

La cadena láctea en Colombia se formó hace varios años de manera empírica, cuando los ganaderos empezaron a traer bovinos especializados en producción de leche, obligando a la transformación del mercado y modernización en la producción, la cual comprende la generación de leche cruda, el proceso de pasteurización, la producción de leches ácidas, quesos, distribución de producto, entre otros.

En Caquetá, por ejemplo, que ha sido una de las zonas más afectadas, se disparó la producción de queso fresco o queso costeño, el cual se elabora con leche bovina no pasteurizada, no ácido, de alta salinidad, además, es prensado, bajo en humedad y es de los elementos con más uso en la gastronomía colombiana.
Gelfy Bautista, ganadero con lechería formal especializada, optó por convertir su leche en arrobas de queso salado, que, por su sencilla elaboración, pocos ingredientes y continuo consumo, fue la opción más viable para él.

“No hay que desconocer que la situación es crítica, sin embargo, es mejor buscar alternativas como la del queso costeño, que botar la leche. Hoy en día tengo más de 30 arrobas de queso listas para vender y con la esperanza de que, en algún momento se compre a un precio justo y pueda recuperar algo de dinero entre tanta pérdida”, puntualizó Bautista.

Otras de las alternativas creativas que se aplicó en algunos hatos fue la del doble propósito, que es un sistema en el cual se produce carne y leche simultáneamente. Esa opción es aplicable para lecherías no especializadas y consiste en soltar los terneros a potrero para que mamen directamente de las vacas y así toda esta leche que se toman se transforma en carne de ternero.
Además, en regiones como el Suroeste antioqueño han convertido la leche en dulces artesanales como el arequipe para venderlo en pueblos turísticos y peajes.

Otra de las dificultades es la escasez de combustible, y pese a este inconveniente, ganaderos como Miller Perdomo, que produce alrededor 1.800 litros de leche diarios, empezó a sacar su producción de manera ambulante por vías alternas en el Caquetá y avanza en la elaboración de permisos con la Alcaldía para vender leche en jarra.

“El permiso tiene un impacto social para todos, porque vendemos un producto de calidad y leche pura a la comunidad y no necesitamos llevarla a procesar a otros departamentos, para que después regrese al pueblo con un costo más alto”, afirmó Perdomo.

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