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Con la implementación de la Ley 970 del ICA, que regula la producción de semillas en Colombia, se ha hecho necesaria la aplicación de procesos básicos de cuidado en los granos. Este hecho, sumado a las oportunidades actuales del agro colombiano en mercados internacionales, abren un camino para dar un paso hacia adelante y tecnificar el campo colombiano, desde el origen del cultivo.

Luis Alberto Lopreto, un agricultor vallecaucano que tiene más de 15 años de experiencia tratando semillas y desarrollando técnicas para darle valor al campo nos ofrece su visión sobre la necesidad, desafíos y oportunidades en el tratamiento de la semilla en Colombia.

¿Por qué es necesario un tratamiento de semillas?

Porque se protege toda la vida del cultivo. Esta práctica no sólo ayuda a eliminar o reducir la aparición de plagas y enfermedades, sino que también puede favorecer una germinación más uniforme de las plántulas y evitar la necesidad de replantar.

¿Cómo ha sido su trayectoria en el tratamiento de semillas?

Hace muchos años las semillas llegaban tratadas con algún fungicida o producto para que la hormiga en el suelo no se las comiera. Pero empezaron a presentarse problemas en la tierra que evitaban que emergiera la plántula. A raíz de esto, se vio la necesidad de buscar soluciones para que el tratamiento de la semilla fuera más efectivo.

¿Cuáles han sido los obstáculos para el tratamiento de las semillas en Colombia?

 

La cultura es un factor determinante, pues esta práctica no se realiza en todo el país, además, todavía hay agricultores que guardan granos de su cosecha anterior para otra siembra. Aunque puede ser un proceso que eleve los costos, cuando tú inviertes en plantas de más calidad y utilizas mejores productos, así mismo se van a ver los rendimientos a largo plazo.

¿Con esta forma de tratar las semillas has visto algún cambio en los rendimientos?

Los rendimientos se ven porque la planta crece saludable y no es necesario realizar otras aplicaciones. Sin embargo, el tratamiento de las semillas es una variable y los rendimientos dependen de otros factores tales como una buena fertilización, la genética y el clima.

¿Cómo ha evolucionado el proceso de tratamiento de semillas?

Antes las tratábamos en las fincas y teníamos que comprar las dosis para determinado número de kilos; el problema era que a veces sobraba producto. Ahora, el proveedor de la semilla las trata y nos cobra exactamente lo que utilizamos. De ese modo, hemos empezado con insecticidas, fungicidas, ahora aplicamos también productos biológicos y otros que tienen bacterias que fijan el nitrógeno y ayudan en la germinación.

¿Cómo estamos en tecnología en el país para realizar estos tratamientos?

Vamos muy lento en este aspecto si nos comparamos con otras partes del mundo.

¿Cuál es el futuro del tratamiento de semillas?

 

Esta es una práctica que cada día tiene más acogida entre los agricultores y tenemos un futuro inmenso con la protección de la planta desde el nacimiento, porque se garantiza un ahorro significativo en las labores posteriores de cuidado.

¿Cómo las industrias podrían ayudar a los agricultores a mejorar los tratamientos?

Las grandes compañías como BASF invierten mucho en temas de investigación y tecnología. Todo el tiempo están desarrollando nuevos productos que mejoran el rendimiento y la productividad del cultivo.

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