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Una de las alternativas para hacerle frente a las sequías ha sido desde el 2017 la creación de los Bancos Municipales de Agua (Bamas), unos sistemas de captación, almacenamiento y distribución de agua lluvia o de fuentes superficiales, que vienen siendo implementados por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).

Esta estrategia ha sido desarrollada en 14 municipios, recientemente fueron incorporados Chiquinquirá y Buena Vista en el departamento de Boyacá, y Pandi y Tibacuy en Cundinamarca, lo que ha permitido atender las necesidades del recurso hídrico en zonas vulnerables al desabastecimiento, especialmente en el comienzo de este 2020, época en la que la sequía ha sido más rigurosa que en años anteriores, sirviendo como reserva para enfrentar las emergencias por incendios forestales.

Los otros municipios donde la CAR ha desarrollado esta iniciativa son Susa, Jerusalén, Caparrapí, Pasca, Silvania, Pacho, San Miguel de Sema, Guachetá, Facatativá y Granada.

“Cualquier Banco Municipal de Agua está totalmente dotado y condicionado para que sirva de reservorio para una época de emergencia, por ejemplo para cargar un helicóptero, esto constituye una respuesta efectiva no solo para la adaptación al cambio climático, para que los agricultores no pierdan sus cosechas y para suplir cualquier acueducto veredal sino también para una respuesta efectiva para cualquier episodio de incendio que hoy en día es tan normal”, explicó Fernando Sanabria, director general de la CAR Cundinamarca.

En ese sentido, vale destacar que, uno de los principales objetivos de estos bancos es recolectar agua lluvia en época de altas precipitaciones, para que pueda ser usada en época de sequía. Por ejemplo, de allí helicópteros con sistema bambi, pueden hacer recarga de agua para el control de incendios forestales, como se hizo recientemente en el municipio de Chiquinquirá, donde un helicóptero al servicio del Ejército Nacional recolectó agua para apagar un incendio registrado en la vereda Moyavita.

Precisamente, para Iván Celis, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Moyavita alta en Chiquinquirá, el banco de agua con el que cuenta su comunidad es una solución efectiva para no desabastecerse en esta temporada, cuando las lluvias han sido mínimas. Por eso resaltó el proyecto y destacó el beneficio que ha traído para su vereda.

“No contamos con acueducto y en un principio se pensó en la construcción de un pozo profundo, pero la mayoría de los habitantes se opusieron. Hoy, gracias a la CAR contamos con nuestro Bama, que en esta época de sequía está en 80% de llenado y esto nos ayuda a echar mano frente a un posible desabastecimiento o ante cualquier emergencia”, agregó Celis.

A la fecha la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca ha construido 14 Bamas con una capacidad aproximada de 10.000 metros cúbicos de agua cada uno.

Con esta estrategia más de 20.200 habitantes han sido beneficiados y para este año la autoridad ambiental proyecta construir 10 nuevos bancos, cuatro con una capacidad de 30.000 metros cúbicos y seis de 10.000 metros cúbicos con los cuales se beneficiará a otras 15.300 personas.

La Corporación proyecta desarrollar iniciativas particulares donde el sector privado apoya a los municipios y vía compensación podría desarrollar este tipo de obras que se tienen proyectadas.

Criterios de selección
De acuerdo con información de la CAR, dentro de los criterios que se tienen en cuenta para escoger las zonas donde se establecen los bancos está la vulnerabilidad de los municipios o veredas por no contar con acueductos.
Para lograr que estos se implementen, la administración municipal de cada zona debe manifestar su intención a la CAR, mediante una carta oficial, justificando la necesidad de que el municipio cuente con un Bama. En ese sentido, los predios postulados deben tener las siguientes características: ser de propiedad del municipio, el uso de suelo debe estar acorde con la naturaleza del proyecto, el área mínima debe ser de una hectárea y además se debe garantizar la vía de acceso vehicular, estar a una distancia inferior a 1.500 metros de una fuente hídrica y el lugar no debe estar en una zona de riesgo por fallas geológicas.

“Invertir en los Bancos Municipales de Agua es la oportunidad perfecta para comenzar la rehabilitación de las cuencas hidrográficas nacionales y coadyuvar a la adaptación al cambio climático para la seguridad hídrica municipal”, agregó Ricardo Roa, director en jefe del Instituto de Estudios Ambientales de la Uniagraria.

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