Agro

Resistencia y productividad, los grandes potenciales que tienen las razas criollas

Razas como Blanco Orejinegro, Romosinuano y Hartón del Valle se han adaptado a las condiciones geográficas
Analista LR
Julián Vélez Robledo
28 de enero de 2026

Dentro del inventario del universo bovino para producción ganadera en Colombia, hay un importante espacio para las razas criollas. Un sitial ganado durante décadas a pulso y con sufrientes méritos para ser una opción atractiva y viable para el negocio.

Razas como Blanco Orejinegro, Romosinuano, Hartón del Valle, Costeño con cuernos, Casanareño, Caqueteño y Lucerna, entre otras, han demostrado que, con el pasar de los años, no sólo se han adaptado a las condiciones geográficas y climáticas del territorio, sino que han evolucionado positivamente en sus índices de producción y calidad.

Las razas criollas tienen atractivos para cualquier tipo de montaje ganadero ya que sus indicadores en todos los aspectos son muy positivos. Tienen mayor precocidad, longevidad, viabilidad y vigor de las crías, más tolerancia a enfermedades, plagas y parásitos y mejor resistencia al estrés por calor y cambio climático.

“Las razas criollas se adaptaron al calor, al frio, al parasitismo, a los forrajes toscos, a unos terrenos de difícil condición porque son inundables o localizados a nivel de laderas”, explica el doctor Carlos Tamayo, médico veterinario.

LOS CONTRASTES

  • Edison Julián Ramírez Toro Investigador Ph.D. Agrosavia.

    “Las razas criollas representan una ventaja competitiva, ya que combinan siglos de adaptación natural con la tecnología genómica más avanzada, lo que permite aumentar la productividad, la rentabilidad y la resiliencia”.

  • Carlos TamayoVeterinario

    “Las razas criollas fueron capaces de modificar su genoma, su carga genética, para transmitirla a sus crías, manteniendo sus condiciones de fertilidad y productividad”.

En cuanto a niveles de producción, su rendimiento en buenas condiciones puede ser igual o, en ocasiones, superior a razas especializadas porque tienen más aprovechamiento de los forrajes tropicales, mansedumbre que facilita su manejo, tamaño medio con menos necesidades nutricionales y, por último, y quizás más importante, producen carne y leche de mejor calidad.

La alimentación del ganado criollo no es dependiente de los granos, de los suplementos e, incluso, de las fertilizaciones de los pastos y potreros. Se adaptan a pasturas más rústicas y suelen aprovechar mejor la energía que producen diversas herbáceas.

Otras de características positivas de las razas criollas es su resistencia a los veranos o a los inviernos intensos, con gran capacidad de aprovechamiento de forraje escaso y de mala calidad.

Según Edison Ramírez Toro. Investigador Ph.D. de Agrosavia. “Optar por razas criollas constituye una decisión estratégica en términos de sostenibilidad, ya que su adaptación reduce la necesidad de realizar modificaciones ambientales drásticas”.

Una de las características más importantes de las razas criollas es la facilidad con las que pueden procrear y criar sus descendientes. Tienen altas tasas de fertilidad, aún en condiciones climáticas muy complejas y los intervalos entre los partos son más cortos.

Las razas criollas casi no presentan problemas en el parto. La tasa de sobrevivencia al nacer es muy alta. Sus terneros, por lo general, aunque su peso al nacer no suele ser muy alto, tienes fuerza y condiciones suficientes para mantenerse.

De igual manera en temas de salubridad, la gran adaptabilidad y resistencia del criollo hace que se enferme menos. En este sentido, y en su docilidad para el manejo, son hatos que demandan muchos menos insumos, gastos veterinarios y personal.

Por último y no menos importante, la longevidad de las razas criollas es superior en promedio a las otras razas especializadas. Se conocen vacas de 25 años todavía pariendo y con buenos índices de productividad.

“Las razas criollas ofrecen una combinación única: una adaptación resiliente probada a lo largo del tiempo, hoy fortalecida y certificada con la precisión de la genómica moderna, lo que las convierte en una opción sólida y confiable para una ganadería productiva y adaptada a las condiciones de Colombia”, concluye Ramírez Toro, de Agrosavia.

Los cruces son de lujo

Una de las características más importantes de las razas criollas son los extraordinarios resultados cuando se cruzan con otras razas. Con cebú, con Holstein, ellas transmiten la habilidad de adaptación y mucho rigor híbrido, como lo explica el especialista Carlos Tamayo.

Los animales cruzados de razas lecheras con razas criollas tienen mucha ganancia de peso, altos índices de producción, con las características de fortaleza y adaptabilidad de los criollos. Igualmente, los cruces con razas para carne son muy apreciadas.

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