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Después del ataque del virus en 2017 que se propagó por diversas partes del territorio nacional, el Ministerio de Agricultura sigue abonando esfuerzos en la lucha contra la fiebre a fin de recuperar el estatus sanitario que le permitiría a Colombia exportar ganado a otros países y de esta manera recuperar los número de la industria.

Con el estatus libre de aftosa se podrá recuperar las cifras de exportaciones que para este año se estimaba superaban las 50.000 toneladas y para 2020 que llegaran a 150.000 toneladas si se tenía la certificación expedida por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), que aún no se ha logrado y se esperaba tener en julio próximo.

El Ministerio espera con optimismo que para enero del próximo año sí se logre el estatus y con esto reabrir los mercados que cerraron sus puertas a los animales nacionales. Teniendo en cuenta que para tener el certificado la OIE realizó estudios y recorrió varios previos a nivel nacional para conocer el estado de los animales. El proceso se inició ante el estamento internacional el pasado 25 de noviembre (segunda vez) y terminó el sábado 30 del mismo mes; sin embargo, los resultados se darán a conocer entre diciembre y enero.

Las zonas de inspección seleccionadas por la OIE fueron Arauca, donde se dieron los primeros brotes; La Guajira, que concentra gran parte del hato; Cundinamarca y el Meta.

La jornada de vacunación que se inició el 5 de noviembre ha dejado como resultado que 36,6% del hato ganadero nacional ya esté inmunizado, tal cifra se traduce en 10,5 millones de ejemplares; tales animales pertenecen a 243.034 previos equivalentes a 37,2%.

Este es un importante avance en el proceso, no obstante, si no se hace con el rigor que el asunto requiere, puede que se termine sin tener todavía el estatus libre de aftosa.

Las estadísticas dejan ver que los departamentos que más avances tienen en sus planes de vacunación son: Vaupés, 60% del hato vacunado, seguido de Córdoba 52,4%, Cesar 49,8%, La Guajira 49,6% y Quindío 48,6%.

En cuanto a las inversiones, el Estado ha puesto $20.000 millones para la revacunación (la primera medida que se tomó en su momento contra la enfermedad), $28.000 millones más en el primer ciclo de vacunación para la prevención después de haber tenido en cuarentena varias zonas del país. Para el segundo ciclo, que inició en noviembre se destinaron $25.000 millones y se espera que la inversión se agrande para 2020 y alcance los $70.000 millones.

El proceso si bien avanza a buen ritmo en el segundo ciclo de vacunación, está en riesgo porque aún hay predios que se niegan a poner la vacuna, ante estos ni el Ministerio, ni el ICA tienen un plan de acción o sanción. A esto se suman las complicaciones que se presentan por el ingreso de animales desde Venezuela de manera ilegal, problemática mucho más fuerte en las zonas fronterizas como La Guajira y Santander.

El ganado que ingresa del país vecino no solo pone en riesgo el hato nacional por las condiciones fitosanitarias, sino que también reduce los ingresos de la industria pues es un producto que se vende a bajo costo dado que es ilegal y se calcula que a diario pueden estar entrando cerca de 400 animales a Colombia.

Lo anterior se ve reflejado en las cifras de degüelle que para el segundo trimestre del año alcanzaron a ser más de dos millones de cabezas, de las cuales 829.521 fueron vacunos, 7.022 bufalinos, 9.955 caprinos, 16.510 fueron ovinos y un millón porcinos. Sin embargo, aunque las cifras parezcan altas, la variación fue negativa.

LOS CONTRASTES

  • Alejandro Ceballos MárquezRector Universidad de Caldas

    “Una vez se logre la recertificación lo que tendremos es productos cárnicos y lácteos de mayor competitividad en mercados internacionales”.


  • Carlos JaramilloDocente Uniagraria

    “El poder vender y acceder a mercados libres de aftosa es la importancia de tener esa certificación, los principales mercados son Estados Unidos y Chile”.

En vacunos los sacrificios cayeron 4,2%, 19,8% en bufalinos, 1,6% en caprinos; mientras que hubo aumentos pequeños en ovinos y porcinos con 5,6% y 7,3% respectivamente. En cuanto a las exportaciones, estas disminuyeron en 30,8% en comparación con el tercer trimestre de 2018, afectando directamente la estabilidad del sector.

Se espera que para 2020 la industria pueda tener mayores regulaciones en cuanto al control de enfermedades y también en el acceso al país de animales venezolanos para evitar que sigan debilitando al sector; en las ciudades fronterizas el sacrificio de ganado ha bajado de manera significativa, pero los precios se mantienen iguales y además la oferta en el mercado no varía, es decir el ganado colombiano está siendo suplantado por el venezolano.

Los ganaderos esperan que para enero de 2020 se pueda iniciar el año con el estatus y así recuperar el ritmo de exportaciones que se tenía antes y estabilizarlo a nivel nacional e internacional.

Recuperación de los mercados

Una vez se tenga el estatus de libre de aftosa, Colombia podrá sacar el ganado a los países con los que antes tenía relaciones comerciales ganaderas; dado que, mucho de estos no han vetado por completo el ingreso de carne nacional, sino que lo tienen suspendido de manera temporal, elemento clave para retomar el ritmo de la industria que afectada por la aftosa y el mercado venezolano, está cada vez más débil.

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