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Sin embargo, el clima seco representa una gran amenaza. Así lo identificó un estudio de Cornell, en el que se asegura que las abejas de las orquídeas neotropicales que dependen de un clima cálido y húmedo todo el año, han reducido su hábitat entre 30% y 50%.

“El conjunto de datos nos dice que si la tendencia (en el futuro) es tener menores precipitaciones, en combinación con la deforestación, el hábitat adecuado para las abejas va a reducirse” dice la investigación que utilizó una serie de modelos de computadores y los datos genéticos que permiten comprender la distribución de abejas durante los cambios del pasado.

La investigadora líder del estudio publicado en la revista online Molecular Ecology, Margarita López Uribe, manifestó que si se reduce el hábitat de las abejas, las poblaciones de estas disminuirán, y los servicios de polinización que ellas proveen también se verán afectados.

El mayor riesgo de la disminución de abejas no es directamente para la floricultura, pero sí para la producción de cultivos como café, cacao, maracuyá, entre otros.

Emilio Mejía Isaza, veterinario zootecnista especialista en Apicultura, considera que no solo es un factor climático sino que influyen también prácticas humanas como implementación de pesticidas y de monocultivos, afectando no solo a las abejas sino a los grandes grupos de polinizadores.

Es difícil pronosticar con certeza cuál es la probabilidad de que esto ocurra y lo que se resalta en el estudio es que si la tendencia del clima es a volverse más seco (como está ocurriendo en muchas regiones del mundo), este tipo de abejas se van a ver seriamente afectadas.

Por lo que para mitigar el riesgo y mantener poblaciones grandes de esta especie, la investigadora considera que se deben conservar los bosques tropicales.

“Muy pocas especies de las orquídeas son capaces de sobrevivir en ecosistemas intensamente modificados para agricultura o áreas urbanas” puntualiza López Uribe.

La buena noticia, en medio de todo, es que las abejas de las orquídeas machos habitualmente se desplazan por largos trayectos.

Algunos estudios realizados anteriormente, han rastreado que estos se desplazan a una distancia de 7 kilómetros por día aproximadamente.

Con el desplazamiento, es probable que se pueden mantener las poblaciones conectadas y saludables.

Estos hallazgos corroboran los datos genéticos del presente estudio, los cuales revelan que los machos recorren más distancia que las hembras. Estas tienen preferencia por permanecen cerca de sus nidos. “Este es un posible mecanismo que las abejas podrían utilizar para aliviar los impactos negativos del aislamiento de la población como consecuencia de futuros cambios climáticos y la deforestación”, agregó.

Finalmente, al observar la distribución del clima y de la apicultura actual, López Uribe y sus colegas evaluaron los parámetros de las condiciones climáticas que cada una de las tres especies de abejas dentro del género Eulaema podían tolerar fisiológicamente, incluyendo la temperatura y la variabilidad de las precipitaciones.

Se encontró asimismo, que una de las tres especies, Eulaema cingulata, fue tres veces más tolerante a una variedad de condiciones climáticas que las demás.

Viven en centro américa
Las abejas de orquídeas viven en el neotrópico, una zona que incluye parte de Sur y Centro América, las tierras bajas de México y las islas del Caribe.

Se trata de uno de los polinizadores más importantes que se encargan de visitar muchos tipos de plantas, incluyendo unas 700 especies de orquídeas. Mientras las hembras permanecen cerca de sus nidos, los machos se desplazan 7 kilómetros de distancia por día.

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