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Desde su formalización en 2018, la Asociación de Piscicultores del Urabá (Aspiuraba), ubicada en el municipio de Mutatá, ha venido trabajando por el desarrollo de esta actividad en la región. Cuentan con un total de 25 productores asociados a los que logran impactar, y un total de 56 piscicultores que son beneficiarios indirectos. Gracias a su trabajo en el área de mejoramiento genético y sostenibilidad, este año la asociación registró un crecimiento de 15% en su capacidad de producción, con un nivel de 8 toneladas mensuales.

Cuentan con una granja que tiene un área de 35.000 metros cuadrados, en la cual han desarrollado un modelo de negocio que se enfoca en la sostenibilidad y el mejoramiento genético. Tienen un eje de trabajo para el repoblamiento de cuencas con especies nativas, con esto también quieren fortalecer la seguridad alimentaria de los pescadores artesanales y sus familias.

Su segundo eje se trata del mejoramiento genético, esto visto como una oportunidad para potenciar la rentabilidad de la producción. "Venimos trabajando en el mejoramiento genético para poder obtener una semilla que tenga más proteína, esto mejorará la rentabilidad de los pequeños productores. Adicionalmente, con este proceso de calidad buscamos una mayor supervivencia en el momento de la siembra, y menores costos de la semilla para los pequeños piscicultores", dijo Alejandro Vargas, director de proyectos de la asociación.

Aspiuraba también se ha enfocado en la diversidad como un componente importante a la hora de constituir su equipo de trabajo. "Tenemos un enfoque importante de inclusión. Contamos con 25 productores asociados, de los cuales 19 son mujeres y 3 son integrantes de la comunidad Lgtibq+. En total impactamos a más 56 pequeños piscicultores no asociados", comentó Vargas.

Para lograr estos desarrollos, la asociación cuenta con un equipo profesional que consta de un ingeniero acuícola, un ingeniero agrónomo, un negociador internacional, una ingeniera de calidad y productividad y una administradora de empresas. Esto ha permitido complementar la asistencia técnica a los productores y generar un valor agregado en el trabajo colaborativo entre la comunidad en general y la asociación.

La producción de Aspiuraba se concentra en reproducción de alevinaje de tilapia roja, nilótica, cachama y especies nativas como el bocachico, capaz, pataló y dorada. Con su proceso de comercialización quieren eliminar las afectaciones en los precios generadas por los intermediarios. Se quiere que, a través de la gestión de Aspiuraba, los piscicultores puedan vender sus productos a un mejor precio. "Queremos mitigar los costos de producción y mejorar la rentabilidad a la hora de comercializar", dijo.

Justamente para mitigar costos, un tema en el que han trabajado es la sustitución de alimento, esto debido al encarecimiento de concentrados que se ha presentado en el último año. La asociación está trabajando junto a Fedeacua para formalizar un convenio con la Universidad de Antioquia, esto les permitirá avanzar en investigación sobre alternativas como el bore y la mosca soldado para la alimentación de los peces."Con esto queremos ahorrar los costos de los concentrados entre 3% y 5%", dijo.

Aún con el encarecimiento generalizado de insumos, el balance para la asociación es positivo al cierre de 2022.

La tecnología ha sido uno de los factores que les ha permitido incrementar su productividad, y por eso quieren seguir potenciándolo. Están trabajando en un convenio de cofinanciación entre la ADR y Unodc, para adquirir el sistema IPRS. Este les permitirá implementar mejores herramientas para tecnificar los procesos. Se trata de un sistema de cultivos que brinda mayores densidades, control y optimización de la productividad. Hay que decir que, fomentan el uso de energía solar por temas de sostenibilidad y costos, "con esto tenemos un ahorro de entre 10% y 15%", indicó.

Cabe resaltar que Aspiuraba también tiene como propósito poder impactar en comunidades vulnerables. Cuentan con programas sociales de salud en convenido con Clínica Vida de Medellín (brigadas de salud), un programa de educación en convenio con el Sena. Con esto logran beneficiar a madres cabeza de hogar, víctimas de violencia y comunidades étnicas.

Para 2023, tienen el objetivo de seguir fomentando el desarrollo de esta actividad, "esperamos continuar con el proyecto de cofinanciación que vamos a empezar junto a la ADR y Unodc. Queremos seguir fomentando el desarrollo rural y de inclusión en la región. Con nuestro trabajo junto a pequeños y medianos productores esperamos crear un cluster piscícola en el Urabá para poder exportar en un plazo de aproximadamente 4 años", finalizó.

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