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En la "Mesa Pedagógica de Agro" organizada por Bancolombia María Cristina Arrastía, vicepresidente de Negocios del Grupo, presentó una radiografía del sector agropecuario nacional, con el fin de señalar algunos retos y oportunidades que enfrenta el sector para consolidarse como motor de la economía.

En su presentación, Arrastía resaltó que se estima que, para el año 2050, el planeta contará con más de 9.000 millones de seres humanos, lo que impone un reto sobre los sistemas alimentarios del mundo, que deberán producir aproximadamente 60% más de los alimentos que se producen en la actualidad.

Así mismo, para destacar el potencial del sector agropecuario, la vicepresidente recordó que de los 114 millones de hectáreas que tiene Colombia, 43 tienen vocación agropecuaria, lo que equivale a 38,6% del total. De estas, 34,4 millones de hectáreas se destinan a la ganadería, mientras que el restante 7,1 millones se usan para la agricultura.

"Actualmente estamos invertidos, porque deberíamos tener 15 millones de hectáreas para la ganadería y 20 millones para la agricultura, pero sucede exactamente lo contrario, la mayoría de la tierra se está destinando a actividades ganaderas", dijo Arrastía, quien agregó que "en este momento el país produce 33,9 millones de toneladas de alimentos al año e importa 12 millones. Nosotros tenemos las condiciones para producir la totalidad de lo que necesitamos, pero para eso es fundamental hacer hacer ese cambio".

Adicionalmente, aunque se destacó el crecimiento del sector agropecuario en lo corrido del año, tanto en exportaciones como en aporte al PIB nacional, la directiva confirmó que el grupo de investigaciones de Bancolombia proyecta, para el 2020, una caída del PIB agropecuario que oscila entre 2,9 y 3,1%. Esto, sin embargo, representaría un decrecimiento mucho menor al de otros sectores y la economía nacional a nivel agregado.

"Esta caída estará impulsada principalmente por el sector de la ganadería, porque en momentos de alto desempleo y crisis económica lo primero que las personas sacrifican, después de los bienes durables, es la proteína, porque la carne es más costosa y la gente busca sustitutos más económicos. Esto llevará, seguramente, al crecimiento de otros productos, como el arroz, los huevos, los granos o la harina de trigo, sin embargo, aunque el aumento de estos productos puede llegar a compensar las pérdidas de la ganadería en volumen, no lo harán en valor agregado al PIB, de ahí que se estime ese decrecimiento", anotó.

Sin embargo, Arrastía señaló que, a futuro, el sector ganadero puede tener una oportunidad, no solo porque logísticamente ha manejado bien la pandemia y las exportaciones en momentos en que hay un desbalance en el mercado de proteína en el mundo por cuenta de los cierres en algunos países, sino también porque el hecho de que la ganadería local sea eminentemente basada en pastos puede posicionarla en mercados de nicho, que buscan una alimentación libre de materias primas genéticamente modificadas y ofrecen precios más competitivos.

Finalmente, en cuanto a los retos y oportunidades del sector, la vicepresidente de Bancolombia anotó que es imperativo que el Gobierno Nacional invierta en el desarrollo de vías terciarias, conectividad y asistencia técnica para los productores, y recordó la importancia de que estos se enfoquen no solo en la producción, sino también en la transformación del producto para ofrecer valor agregado en los mercados internacionales de manera competitiva.

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