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El camarón blanco, la cachama blanca y negra, el pirarucú, las tilapias (plateada y su híbrido rojo), la trucha arcoíris, así como un grupo de especies de peces nativas entre los cuales se incluyen el bocachico, el bagre rayado y dos especies del género Brycon o yamú, son las apuestas productivas de acuicultura priorizadas en el Plan Nacional de Ordenamiento Productivo para la Acuicultura y la Pesca.

Se trata de una iniciativa de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap), en cuya formulación se trabaja desde 2015 y que busca consolidar estas actividades como un motor de desarrollo económico de Colombia. 

Así mismo, ambas entidades, adscritas a Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural tienen priorizadas 16 apuestas productivas en pesca marina y 12 más con respecto a la pesca continental.

Según la Upra, dentro del plan también se contempla la elaboración de mapas de zonificación de zonas aptas, es decir, “aquellos territorios favorecidos por sus características físicas, ecosistémicas y socioeconómicas que le confieren competitividad y sostenibilidad para el desarrollo de modelos de negocio exitosos”.

En dicha zonificación son excluidas las áreas con restricciones legales y técnicas, por ejemplo, algunas figuras del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

El Gobierno espera que para finales de este año los productores de este gremio dispongan de los mapas elaborados tras la zonificación.

Diferencia entre pesca y acuicultura

La Upra resaltó que la pesca es el aprovechamiento de los recursos naturales pesqueros, es decir, que no hay intervención del hombre en la reproducción de dichos recursos, mientras que la acuicultura es la cría de organismos acuáticos (peces, moluscos y crustáceos, entre otros).

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