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Luego de tres años de operación y US$13 millones invertidos, la compañía de origen local Clever Leaves consiguió hacer la primera exportación de aceite de cannabis medicinal a Canadá. Gustavo Escobar, co-fundador y director de Innovación de la empresa habló sobre su crecimiento, los segmentos en los que trabaja y la meta de ampliar su producción a 25 hectáreas antes de terminar este año.

¿Cómo nace y se desarrolla Clever Leaves?

Nacimos como un emprendimiento local, con vocación de desarrollar soluciones medicinales para los pacientes del país y el mundo. Empezamos en 2016, cuando el tema regulatorio del cannabis medicinal apareció en Colombia. Desde ese momento, hemos obtenido las licencias y permisos necesarios para nuestra operación. A finales de 2017 ya logramos atraer y cerrar una inversión extranjera, que en 2018 nos permitió construir una plataforma de operación significativa.

¿Qué posición tiene Clever Leaves en el mercado?

Somos una de las compañías más grandes en Colombia y apuntamos a ser una de las más grandes del mundo, en términos de producción. Hoy, contamos con una operación de cinco hectáreas en cultivo y una producción de grado farmacéutico de aproximadamente 3.000 litros anuales de aceites y resinas derivados del cannabis.

¿Cuál ha sido la inversión en el proyecto hasta el momento?

El monto aproximado es de US$13 millones. Sin embargo, todavía requerimos de un despliegue importante.

¿Cuáles son las metas de la compañía para el 2019?

Queremos terminar de conseguir certificaciones de calidad como la GMP, que determina el nivel de calidad y el grado farmacéutico de nuestros procesos. También, hay un plan de expansión para lograr 25 hectáreas del cultivo productivo en Iza, Boyacá, a final año y una capacidad de procesamiento de más de 3.000 litros de extracto de aceite en el laboratorio farmacéutico, que está ubicado en Tocancipá, Cundinamarca.

¿También tienen planes para exportar este año?

Sí. Queremos hacer las primeras ventas internacionales, exportar materias primas y los productos de uso final.

¿Qué líneas de productos comercializarán?

Tenemos tres segmentos. El primero, es la venta a laboratorios internacionales de materias primas. Básicamente, son aceites en diferentes niveles de purificación. El segundo, es el desarrollo de producto de grado farmacéutico, formulaciones avaladas por los entes de salud de los diferentes mercados a los que vamos a llegar. En Colombia, por ejemplo, se hará a través de Invima. La tercera, es una línea que se apalanca en el componente no psicoactivo de la planta, el CBD, para el desarrollo de productos de bienestar y salud para las personas.

¿Cuál fue el reto más grande al lanzarse al mercado?

El tiempo. Ha sido un proceso de construcción de tres años, en el que hemos avanzado con la regulación.

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