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Las estadísticas lo dicen: 2% de las matrículas universitarias están representadas en carreras agrarias y pecuarias. Una cifra baja, si se tiene en cuenta que Colombia es un país rural y que sobre este sector está sustentado, en buena parte, el posacuerdo que el Gobierno y las Farc hoy implementan. Eso lo reconoce el decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Caldas, Alejandro Ceballos, quien señaló que los jóvenes no ven oportunidades en el campo y por eso no se quedan. 

¿Cómo pueden las universidades motivar a los jóvenes para que sigan en el campo?
Hay que ofrecer educación de calidad y hacer presencia en la región. La estrategia es llevarles la universidad y no esperar a que ellos la busquen. De la población estudiantil de la institución, 70% es de Caldas y de ese porcentaje 80% está en Manizales. Ese es el reto: brindarles a los jóvenes la posibilidad de que estudien pero en sus territorios. 

En este sentido ¿Qué está haciendo la U. de Caldas? 
Los programas de la facultad son Ingeniería Agronómica, Medicina Veterinaria y Zootecnia y Administración de Empresas Agropecuarias que es a distancia. Con este último llegamos a los municipios y ofrecemos, además, técnicos y tecnológicos en gestión de empresas agropecuarias, saneamiento ambiental, tecnología en producción de café, entre otros. Lo hacemos directamente y a través del programa Universidad en el Campo, que me parece es el más grande del país en su tipo, en el cual participan entidades públicas y privadas. Es una alianza en la que formamos jóvenes en su entorno. 

¿Cuál es la meta?
No tenemos una meta. Lo que queremos es disminuir la brecha entre la oportunidad que tiene un joven que vive en la ciudad y otro que está en un municipio. Eso se logra llevando alternativas de educación de calidad al sector rural colombiano.

Pero muchos jóvenes no quieren estas carreras...

Quieren ir a las ciudades porque no ven oportunidades en el campo para quedarse. A los estudiantes que han hecho el ciclo tecnológico y tienen en marcha un proyecto productivo ya se les ve amor por el campo. Con iniciativas tenemos 143 egresados de universidad en el campo con casos interesantes que demuestran que si tienen oportunidades se quedan.

¿Cómo debe la universidad insertarse en el posconflicto?
Se debe mantener una buena relación con el sector productivo y hay que salir al campo para aportar soluciones reales. No se pueden resolver los problemas si los profesores están en un escritorio. Soy un convencido de que con educación se puede lograr un país en paz y por eso hay que ir a las regiones para ofrecer alternativas de capacitación.

¿Qué proyectos tienen?
Dar apertura, en el segundo semestre, al programa de Ingeniería Agronómica en La Dorada. Un estudio de mercado indicó que 30% de los jóvenes en esta zona caldense quiere carreras agropecuarias y de éste 80% se inclinó por ingeniería agronómica. En ese Magdalena Centro hay un gran potencial agrario.

¿Cuál es el presupuesto de la facultad?
En 2017 es de $2.340 millones y $700 millones para universidad a distancia. Para ampliar cobertura es insuficiente, por ello cuando se abre un programa en un municipio debemos buscar aportes de terceros y que el estudiante asuma una parte. 

La opinión 

Ángel Alberto Caro
Expresidente Asociación de Ingenieros 
“La universidad debe desplazarse a los sitios donde está la gente y debe haber programas de estudio a corto mediano y largo plazo”.

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