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La guerra comercial entre Estados Unidos y China podría asestar otro golpe a los productores de pollo en Brasil, el principal proveedor mundial.

China está rechazando los suministros de cereales de Estados Unidos, impulsando la demanda de cultivos brasileños. Esto ha propiciado un alza de los precios internos de la harina de soja en un 40% respecto al año anterior, mientras que los precios del maíz aumentaron un 50% por una caída de la producción. Estos productos son ingredientes clave en la alimentación del ganado, lo que aumenta los gastos para los gigantes de aves de corral como BRF SA y JBS SA.

El aumento en los costes de alimentación es el golpe más reciente a la industria avícola brasileña, que estuvo sumida en una crisis a comienzos de 2017 a raíz de un escándalo de seguridad alimentaria, una prohibición europea a las exportaciones y aranceles antidumping impuestos por China. BRF, el principal productor y exportador de pollo, tuvo que cerrar plantas temporalmente y eliminar empleos para ajustar la producción debido a los bajos niveles de demanda. Aun así, la industria sufre de un exceso de aves.

“Los precios de los granos en Brasil han ayudado a que sea una tormenta perfecta para los productores de pollo”, dijo Adolfo Fontes, analista sénior en Rabobank.

Los problemas avícolas de Brasil son otro ejemplo de cómo la actual disputa comercial entre Estados Unidos y China está desbaratando las predicciones anteriores de que el país sudamericano podría obtener ganancias. Si bien los aranceles chinos a la soja estadounidense y otros productos agrícolas resultaron en robustas compras asiáticas de suministros brasileños, muchos de los agricultores del país no se han beneficiado del aumento de los precios de cereales debido a una disputa con los conductores de camiones y el aumento de los costes de transporte. El ministro de Agricultura de Brasil, Blairo Maggi, dijo el 23 de julio que la guerra comercial ha perjudicado a la industria agrícola del país.

Mientras tanto, en Estados Unidos, los productores de ganado están viendo caer los costes de piensos ya que las tensiones comerciales reducen los precios nacionales de los cereales.

En la Junta de Comercio de Chicago, los futuros de la soja para entrega en noviembre han caído un 14% desde finales de mayo. La semilla oleaginosa se tritura para hacer la harina usada ampliamente en la alimentación de las aves de corral. El maíz de diciembre cayó alrededor de 9% durante el mismo período.

Los inversores están posicionándose para más pérdidas. Los fondos de cobertura tenían posiciones cortas netas de 61.315 futuros y opciones de soja el 24 de julio, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (Commodity Futures Trading Commission) publicados el viernes. La cifra, que mide la diferencia entre las apuestas a un aumento de los precios y las apuestas a una caída, se expandió un 5% con respecto a la semana anterior ya que las apuestas cortas subieron al nivel más alto desde enero. Los especuladores también se han vuelto más pesimistas sobre el maíz.

Una buena temporada de crecimiento en el verano señala un amplio suministro de Estados Unidos. Por el contrario, la producción brasileña de maíz está cayendo en las áreas donde más lo necesitan las compañías avícolas.

En la región sur de Brasil, donde se basa la mayor parte de la producción nacional de pollo, el área sembrada con maíz para los dos cultivos anuales se redujo en un 15% en la temporada actual a la superficie más pequeña desde finales de los años setenta. La producción de este año, que también estuvo afectada por una sequía, fue la más baja en diez años.

Como resultado, la oferta de granos en los estados que representan el 70% de la producción nacional de pollo se disparó a un déficit de 4 millones de toneladas métricas desde un excedente de 4 millones de toneladas en solo tres años, según Fabio Meneghin, socio y analista en Agroconsult, un investigador agrícola.

“El sector del pollo está muy desgastado desde finales del año pasado”, dijo Maristela Martins, analista de Cepea. “La guerra comercial entre China y Estados Unidos es preocupante para la economía global en general; pero la industria del pollo tiende a ser una de las más afectadas debido a su alta dependencia del mercado de granos”.