El aguacate es la fruta de moda. En el mundo existen más de 20 tipos de aguacate,  pero el hass es el más exportado gracias a su textura, tamaño y calidad. En el caso de Colombia, las exportaciones aumentaron 75.000% entre los periodos de 2002-2009 y 2010-2017. Por esto, ya constituye el segundo cultivo de frutas del país. Es decir, creció para quedarse.

Sin embargo, para seguir potenciando el cultivo es necesario mejorar las características poscosecha, pues a veces no cumplen con los estándares exigidos por algunos mercados, como que tengan manchas o sean de diferentes formas y tamaños.

De acuerdo con Basf, en países europeos y americanos, por ejemplo, los controles fitosanitarios son muy estrictos y exigen que el producto llegue en óptimas condiciones. Un ejemplo de ello es que se requirieron 12 años para obtener la certificación fitosanitaria del ICA, para exportar la primera producción de aguacate hass colombiano a Norteamérica.

“Lograr un aguacate de calidad requiere de una producción tecnificada e industrial con  una inversión muy alta y un cuidado extremo de los detalles en todas las fases de su desarrollo”, explica María Fernanda Nossa, Gerente Senior de Marketing de Protección de Cultivos de Basf para Colombia, Venezuela y Ecuador

Las plagas y enfermedades que afectan los productos de exportación de esta cosecha conocida como el “oro verde”, hoy en día se pueden controlar gracias a manejos integrados e innovación al alcance de los agricultores.

Una de las opciones que hoy en día los agricultores tienen a la mano, son herramientas que combinan de forma efectiva la química y las soluciones biológicas.  Esta versatilidad en el manejo fitosanitario, además de controlar las plagas y enfermedades del fruto, incrementa la productividad y calidad de las cosechas