Con el programa ‘Colombia Siembra’, impulsado por el exministro de Agricultura Aurelio Iragorri se lograron incrementar las exportaciones de passifloras hasta 20%. Algo que también permitió que la mayoría de las importaciones de estas frutas fueran sustituidas, dándole un mayor impulso a la siembra para el consumo nacional.

Es por eso que muchos agricultores, que durante años tuvieron como cultivo principal papa, maíz y otros cereales, especialmente en la región Andina, comenzaron hace algunos años a incrementar las áreas cultivadas con curuba, una de las passifloras más reconocidas dentro del contexto nacional.

Y aunque esta es una fruta poco común en otros países, y en Colombia se consume en preparaciones como postres, jugos y dulces, es bien apetecida en Bogotá y Bucaramanga, según cuentan los productores de curuba de Boyacá. Dado que municipios como Turmequé, ubicado en este departamento del país, resaltan como regiones curuberas por excelencia, al abastecer del producto a grandes mercados mayoristas.

Según José Alberto Barreto, productor de curuba de Turmequé, desde hace más de 40 años  se ha sembrado curuba en la región, sobre todo, por sus condiciones agroclimáticas. “Aunque se siembra hace muchos años, en los últimos tiempos se ha incrementado más”, aseguró al explicar que muchos mercados comenzaron a aumentar la demanda de la fruta que hoy también se está exportando a diferentes destinos.

Pero lo que más aprecian quienes cultivan esta fruta, que es más productiva entre los 2.600 y 3.000 metros sobre el nivel del mar, es su alta rentabilidad. Barreto considera que este es un cultivo muy agradecido: “es como una vaquita de leche porque produce semanalmente” ya que dependiendo de los cuidados y del manejo del cultivo puede estar generando fruta lista para salir al mercado cada ocho días de forma constante, por lo menos durante siete años.

Es por eso que gremios como la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol) han desarrollado proyectos de acompañamiento para esta línea productiva, ayudando a los agricultores a asociarse, con el fin de encontrar mejores precios en los mercados existentes y reducir los intermediarios.

Silvano Silva, agrónomo encargado de curuba en Asohofrucol, aseguró que la fruta se paga muy barata porque hay muchos intermediarios. Por eso, han concientizado a los agricultores de aportar un porcentaje de lo ganado por la venta de sus productos (a modo de parafiscal) para apoyar la labor que el gremio desarrolla en la región, que incluye asistencia técnica e impulso a la comercialización.

“Los productores pagan sus parafiscales porque ven retribuido en sus cultivos el trabajo que se está realizando”, afirmó el experto en curuba. Así mismo, cada vez más están intentando producir con menor cantidad de pesticidas y agroquímicos para lograr frutas mucho más orgánicas que puedan tener mayor agregado en el exterior.

Cabe mencionar que las compras de passifloras en el exterior han venido disminuyendo, al pasar de 1.045 toneladas en 2014 a tan solo 188 en 2016, mientras que las exportaciones vienen al alza al pasar de 4.908 toneladas en 2014 a 7.925 toneladas en 2016.

Una noticia importante para quienes están interesados en comenzar a sembrar curuba, un cultivo que genera producción a los 12 meses de sembrado, y aunque requiere alta presencia del agricultor, durante todo el ciclo, genera fruta constante y tiene alta demanda nacional.

¿Cuáles son los costos de producción?

Según los agricultores de Tumerqué, esta es una variable que depende de la forma como se trate el cultivo. Sin embargo, para Edgar Robayo, el costo estimado está entre $300 y $500 por kilo. Por eso, desde la asistencia técnica de Asohofrucol han recomendado bajar el uso indiscriminado de químicos, no solo para reducir el gasto de la producción, sino para generar frutas más saludables y orgánicas. “Hay algunos productos muy costosos que no le dan solución al problema”, manifestó Silvano Silva.

Una fruta para la salud

Además de las ventajas productivas y comerciales que tiene la curuba, también es buena para la salud. Se destaca por ser ideal para reducir cualquier manifestación de tipo nervioso, como un buen calmante para el dolor o para disminuir la presión arterial. Su consumo no suele ser en fruta fresca, aunque es posible hacerlo, y es más popular en sorbetes, jugos, postres y otro tipo de preparaciones dulces, así como galletas y vinos, según Asohofrucol.