Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

El té es la segunda bebida más popular del mundo después del café pero nunca la asociamos a nuestra cultura y nos parece distante a pesar de que en algún momento hemos optado por este, de hecho, cifras de Euromonitor estiman que en promedio un colombiano toma 1,5 litros cada año.

La relación del país con este producto milenario que hasta tiene un libro sagrado no se limita al consumo, sino que va hasta el nivel primario: el cultivo. Y para ser exactos las únicas 50 hectáreas sembradas le pertenecen a la misma empresa, que le ha enseñado a la población a tomar té por tres generaciones: Agrícola Himalaya.

La compañía vallecaucana de origen familiar con su marca Hindú es hoy líder en la categoría de tés, infusiones y aromáticas donde tiene 45% del mercado.

El gerente Andrés Velasco, asegura que actualmente producen entre 150 y 160 toneladas cada año.

Las primeras plantas se sembraron en 1930 y la empresa se consolidó como tal en 1960, al mismo tiempo que la famosa bolsita de tela se popularizaba en el mundo como una presentación universal.

“Tenemos un cultivo pequeño de alta montaña con condiciones muy buenas desde el punto de vista de sostenimiento. Es una plantación totalmente orgánica (hace cinco años no se aplican productos de síntesis), dentro de un ecosistema ideal para la producción de té, con un bosque de 91 hectáreas que la rodea”, explica. Está ubicada en la cordillera occidental de los Andes en el municipio de la Cumbre (Valle del Cauca).

Vocación internacional

Recientemente la empresa decidió jugársela en el mercado internacional entrando a la categoría de té de hoja suelta conocidos como ortodoxo, por su proceso manual que permite lograr un producto de alta calidad. Sin embargo, hasta hace más de cuatro meses el único método implementado había sido el CTC (romper, desgarrar y envolver, por sus siglas en inglés) que se usa para hojas de mediana calidad.

De este último también se hacen exportaciones bajo la marca Hindú, las cuales representan 15% de la facturación total y vienen creciendo. “Llevamos todo nuestro portafolio de productos terminados, pero podemos llegar a 25% de participación en los ingresos con el ortodoxo. La estrategia es que toda la producción sea para el mercado externo”, contó.

De acuerdo con Velasco este proceso ha sido largo, pues primero se analizaron las opciones del mercado. “Teníamos un problema con el precio del CTC, que se vende en el mundo más o menos a US$4 o US$5 el kilo, y sabíamos que si no generábamos más valor el costo sería insostenible”, recuerda. Ahora saben con seguridad que esta decisión les permitirá crecer 18% más.

Desde mitad de año todo el té que se cosecha tiene por fin hacer parte de la producción de la marca Bitaco: Unique Colombian Tea para consolidar un inventario. Ahora buscan a clientes en Estados Unidos, Europa y el cono sur de América Latina, países donde el té gourmet es más apetecido y además se vende a un mínimo de US$20 el kilo. El cronograma le apunta a comenzar la distribución en mayo.

“Quisiéramos que el otro año el producto ortodoxo represente un porcentaje importante de la producción (alrededor de 70% u 80%), porque realmente es un negocio que genera mayor sostenibilidad para la compañía. Hoy apenas tiene una participación de 5%”, dijo.

Para lograrlo la firma invirtió $5.000 millones en una planta que se empezó a construir a mediados de este año. “Estamos estimando que esté lista a finales de 2015 y arrancaríamos la operación con seguridad en el primer trimestre del año entrante”.

“La idea de que se ofrezca un té colombiano ha sido muy bien aceptada en el mundo por sus características organolépticas, de sabor y de sostenibilidad que manejamos”, destacó Velasco.

Y como las apuestas son tan altas ya identificaron una meta de crecimiento en el cultivo de 5% anual hasta llegar a 80 hectáreas, lo que significa una inversión de $150 millones.

Curiosidades sobre el té

El árbol de té puede alcanzar una altura hasta de 18 metros, sin embargo se poda con frecuencia para que no supere el metro, facilitando la labor de recolección. Además, de acuerdo con Julián Cárdenas, superintendente de Hacienda, se clasifica como un cultivo perenne.

De hecho las sepas más nuevas de Agrícola Himalaya tienen alrededor de 38 años de estarse explotando. Sin embargo, eso compensa con el hecho de que la inversión debe hacerse a largo plazo, pues la primera cosecha toma nueve años después de la siembra.

Dado que el té ortodoxo es de mayor calidad, cada 10 días se cosechan las hojas a mano. Estas son procesadas en unos túneles de marchitamiento previa clasificación donde pierden la mitad del peso, porque se evapora su humedad. Luego es enrollado hasta tomar su forma de hojas sueltas que lo caracteriza.

La sostenibilidad ambiental y el bienestar laboral
El hecho de que el cultivo de té sea 100% manual permite que la generación de empleo sea importante. En Agrícola Himalaya se la ha apuntado no solo a la sostenibilidad ambiental sino también al bienestar laboral, de manera que todas las personas están contratadas con todas las prestaciones de ley. Además, dentro de su política corporativa le dan gran valor al desarrollo humano a través de su Fundación.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.