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Con el auge de los consumidores que aprecian un café con preparación artesanal y apoyan el mercado local, pequeños productores en Colombia tuvieron la oportunidad de dar a conocer su producto y además ayudar a que los consumidores de todo el mundo lo apreciaran.

Ese es el caso de Carlos Artuno Patiño, un cafetero nato que afirmó “si tenemos el mejor café del mundo por qué los colombianos nos tomamos algo que parece un analgésico”, que para luchar contra esa inconformidad creó la empresa familiar ‘El café de Carlos’ creada en 2014 en Calarcá, Quindío con el propósito de ofrecer a sus comensales café especial 100% de origen del Quindío con presentación de cuarto, media y libra tostado o molido.

En su tienda en la calle 41 #24-52 en Calarcá, ‘El café de Carlos’ se convierte en un centro cultural que promueve manifestaciones artísticas y muestra cómo el café se adquiere de pequeños caficultores de la misma región haciendo un mercado justo y ayudando a contribuir a la preservación del Paisaje Cultural Cafetero reconocido alrededor del mundo.

Además de apoyar a los pequeños productores de la región, también es amigable con el terreno ya que Carlos empaca su café en bolsas 100% biodegradables y compostables, hechas con caña de maíz, y adicional a ello al momento de reclamar el producto se le sugiere al cliente que separa los residuos en los lugares asignados.

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