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Aunque la innovación y la industrialización impulsen la mora, no todo es color de rosa. Para los productores una de las principales dificultades es la volatilidad del precio, ya que en muchos casos puede subir más de 100%, ante la baja cosecha, pero al mes puede volver a bajar.

Así lo expuso Olga Lucía Tarazona Lizacano, quien dijo que “un día puede llegar a costar $60.000 la arroba de mora, pero luego, a los pocos meses, puede llegar a tocar el punto de $15.000, y eso no es rentable”.

La productora también tocó otros temas como los cuidados que se deben tener en cuenta en este cultivo, algunas cifras, el cambio a insumos orgánicos y la aceptación del público en cuanto a los productos que se están comercializando.

¿Cuáles son las principales dificultades para ustedes?
Este es un producto que varía mucho el precio. Un día puede llegar a costar $60.000 la arroba de mora, pero luego, a los pocos meses, puede llegar a tocar el punto de $15.000, y eso no es rentable, porque el productor siempre va a ser el más perjudicado.

¿Este es en único aspecto negativo?
No. También hemos tenido que luchar contra problemas como las enfermedades, los intermediarios y en el último, periodo, ante el fenómeno de El Niño, que hizo que el rendimiento de los productos bajara de manera significativa.

¿Cómo les fue a ustedes con esta variabilidad climática?
Pues la verdad estuvimos muy afectados, tuvimos que sostenernos pero sin agua es difícil mantener a un cultivo tan dependiente del agua, como lo es el cultivo de la mora.

¿Cómo son las cosechas?
Nosotros recogemos el producto cada ocho días, pero ahora hay unas nuevas prácticas de sanidad que nos recomienda hacerlo dos veces por semana.

Además, se conoce que al año hay dos cosechas muy fuertes para la mora, una de ellas es en junio y la otra en diciembre, aproximadamente.

¿Cuánto puede valer una planta de mora?
Para siembra puede llegar a costar $3.000 eso depende del distribuidor que tenga estas plantas.

¿Luego de instalada la planta, qué pasa?
Hay que cuidarla durante un tiempo, y al año empieza a dar cosecha. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunos cuidados como la poda, mantenimiento y riego, entre otros aspectos.

¿Qué prácticas han acogido?
Estamos iniciando un proceso de Buenas prácticas Agrícolas (PA), con el fin de fortalecer este año la productividad y mejorar los estándares de calidad.

¿Cómo han avanzado en este sentido?
Logramos reemplazar los fertilizantes y abonos químicos. Ya los que usamos son orgánicos y sin componentes dañinos para los consumidores y para la tierra.

¿Cuáles son sus mayores apuestas?
Tienen que ver con los derivados, pero especialmente con el vino que se produce en esta zona del país.

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