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Quien piense que el café solo puede exportarse físicamente (verde o procesado) está equivocado. Café Quindío, una tostadora ubicada en Armenia, se dio a la tarea de exportar, además de su grano, educación cafetera. 

Se trata del primer plan de exportación de educación de café en Colombia, que la empresa quindiana puso en marcha en abril pasado con la mirada extraña de muchos que no veían posible vender en el exterior este tipo de portafolio. Café Quindío no solo encontró la fórmula y la metodología para hacerlo. También los aliados estratégicos y, por su puesto, los clientes.

“Lo hicimos por medio de alianzas con escuelas internacionales y con aliados locales. El fin del programa es promover el comercio justo y que se valore el trabajo de los caficultores”, dijo Laura Moreno Motta, gerente de tiendas de Café Quindío. El primer campamento se realizó en alianza exclusiva ( Joint Venture) con la Escuela Umami, con sede en Florencia (Italia), y con trayectoria y contactos en el mundo del café. Está especializada en entrenar profesionales del sector de diferentes etapas de la cadena.

Es liderada por Andrej Godina, miembro de la Asociación de Cafés Especiales de Europa (Scae), quien señaló que el papel de Umami, en la alianza con la firma local, es traer a Colombia profesionales de diferentes eslabones para ser formados. “Café Quindío desarrolla el manejo de plantaciones y tiene el conocimiento para llevar a cabo la mejor experiencia en sus fincas, procesos, fábrica y tiendas, para las personas que vienen de países consumidores”, señaló. Al primer campamento, que duró 10 días hecho en Quindío, llegaron 30 extranjeros entre ellos tostadores, baristas, catadores, importadores y gente de la industria, que conocieron de primera mano, en campo y laboratorios, todo el proceso del grano de la siembra a la taza. Muchos de ellos pese a ser expertos y moverse como pez en el agua en este mundo, nunca habían visto un cafetal.

“Ellos sembraron café, lo recogieron, lo beneficiaron y secaron, estuvieron en una trilladora, cataron con opción de compra, fueron a la planta de Café Quindío, conocieron las tiendas, hicieron turismo, fueron certificados por Scae y se hicieron ruedas de negocios con intención de compra definida. Es un trampolín para darnos a conocer”, dijo Moreno. 

En octubre se realizarán dos campamentos y el objetivo, dijo, es hacer unos cuatro por año con diferentes escuelas de café, por ahora con Alemania y Australia.

La opinión

Laura Moreno Motta
Gerente de tiendas de Quindío
“El fin del plan exportador es promover el turismo, el comercio justo y que se conozca y valore el trabajo de los caficultores colombianos”.

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