Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

El pavo tiene una historia que se remonta al siglo XVI y que cobija diferentes tipos de tradiciones, culturas y preparaciones. Aunque en un inicio este alimento, que hoy en día es usual encontrar en los refrigeradores durante la época navideña, era un plato del común, con los años empezó a tener la connotación de una comida para épocas especiales.

La Navidad es precisamente esa temporada que tiene como sello impreso el pavo. Por eso, sus ventas aumentan al mismo tiempo que se pone la decoración en los hogares y las luces en las calles, se cantan los villancicos y se entregan regalos.

Las ventas de este producto, cuyo precio por libra es en promedio $30.000, crecen 20% durante diciembre, según Juan Mario Bonilla, fundador de La Nacional Carnicería.

Este incremento en el consumo no solo lo ven los locales especializados en este tipo de carne, sino también las grandes superficies como el Grupo Éxito, para el que estas ventas representan 5% del negocio avícola.

Nicolás Sierra Fernández, gerente del negocio de frescos del Grupo Éxito, afirmó que “en las marcas de la compañía aumentan 10 veces las ventas de pavo en Navidad y las festividades de fin de año frente a otra época, lo que significan ventas de más de 20.000 pavos”.

En este tipo de comercios se pueden encontrar una mayor variedad de esta carne, como pavos enteros cocidos, ahumados y de marca propia, que sirven como opciones para las tradicionales cenas familiares del 24 y el 31 de diciembre. Según Sierra, “todos estos productos están pensados para ofrecer facilidad y practicidad al cliente, para consolidarnos en el mercado como la mejor opción en términos de calidad de este producto, y para promover y potenciar su consumo y producción nacional”.

El precio promedio de un kilo de pavo está en $24.000, por lo que una tonelada le deja al mercado ingresos por cerca de $24.000 millones. Según una cifra aproximada entregada por Pavos del Campo, 65% del consumo nacional de esta carne se cría en granjas de zonas aledañas a Bogotá y Cundinamarca.

Ximena Trujillo, gerente de Delipavo, explicó que el sector no siempre ha tenido buenos momentos, pero la realidad es que “los colombianos han aprendido a comer pavo por la tradición, pero también porque esta carne entra en la tendencia saludable: es alta en proteína, baja en colesterol y grasas. Esto ayuda a que exista una oportunidad en el mercado, además de la temporada para fin de año”.

Aunque Colombia no es el primer país en el consumo de pavo, según los empresarios del sector en Navidad los estratos altos suelen comprar al menos uno para poner en la mesa durante las cenas de Navidad y Año Nuevo.

Clara Valencia Guarín, gerente de Pavos de Tierra, explicó que “luego de Año Nuevo hay quienes no dejan de incluir al pavo en su mesa, así que le dan la oportunidad hasta que se termina el mes, por eso hemos visto que el promedio de consumo puede llegar a cerca de 100 toneladas en enero”.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.