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Según datos del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), 11,6% de la población total de bovinos en el país se encuentra en Antioquia. Esto equivaldría a más de dos millones de animales en esta región, seguida por Córdoba con 8,6% y Casanare con 8,1%. Así mismo y de acuerdo con esta entidad, los predios que albergan en Colombia diferentes razas productoras de carne, leche y doble propósitos ascienden a más de 494.000.

El volumen de hatos en este departamento y en el país en general crece de manera gradual y allí cobra relevancia el aprovechamiento eficaz de los suelos como recurso clave para que los animales puedan absorber todos los nutrientes que se adicionan en las fertilizaciones. Así, pueden proveer mejor calidad y más cantidad de leche y carne.

En Antioquia, así como en el resto del país, existe una gran diversidad de suelos, desde los muy jóvenes como los entisoles e inceptisoles, hasta los muy evolucionados y dominados por óxidos de hierro y aluminio, como oxisoles y ultisoles. Según Francisco Restrepo, gerente técnico de Mejisulfatos, estos últimos generalmente corresponden a extensas llanuras en las zonas bajas como el altiplano norte de Antioquia, área de producción lechera. 

Estos tipos de suelos se caracterizan por una fuerte acidez y bajo pH, en especial, “por la gran cantidad de lluvias a las que está sometido un país como Colombia y que ocasionan el lavado de las bases del suelo que contienen calcio, magnesio, potasio, así como la pérdida de silicio soluble”, señaló Restrepo.

Si bien la ubicación geográfica de Colombia lo convierte en un país con predominancia de suelos ácidos, estos pueden ser aprovechados para ganadería, como también para agricultura, “con un adecuado manejo técnico para la corrección y ajuste de aspectos químicos y biológicos del suelo por medio de la aplicación de enmiendas, productos que ajustan las características del suelo en lo referente a pH y que reducen elementos tóxicos como el aluminio. De igual manera, aumentan los niveles de calcio, magnesio y fósforo, claves para los cultivos”, afirmó Juan Guillermo Naranjo, gerente comercial de Río Claro.

En ganadería, es usual que se fertilice solo con fuentes de nitrógeno como la urea. A su vez, el uso de estiércoles u otros abonos orgánicos generan buenos resultados, “pero su uso excesivo tiene altos riesgos de contaminación y puede generar desbalances químicos y biológicos en el suelo que atentan contra la productividad y la sostenibilidad”, indicó Restrepo. 

“El uso de enmiendas en pasturas, en referentes como Brasil, ha evidenciado mejoras productivas en los suelos. El pasto responde de manera más efectiva a un manejo de enmiendas que incluso cultivos convencionales”, expresó Naranjo.

Estos factores son los que inciden en las superficies 

Factores físicos, químicos y biológicos inciden en la productividad de los suelos. Los primeros incluyen la textura, la densidad y la humedad. Entre los químicos, destacan el pH del suelo, el contenido de aluminio o el equilibrio de las bases calcio, magnesio y potasio. Los biológicos agrupan el carbono orgánico y los microorganismos presentes. En conjunto, inciden en el potencial de cultivos como las pasturas. 

Las opiniones

Francisco Restrepo
Gerente técnico Mejisulfatos
“Debe tenerse claridad que es diferente una explotación de ganadería para carne a la de leche. el clima es otro aspecto relevante para el suelo”. 

Juan Guillermo naranjo
Gerente comercial Río Claro 
“La productividad es un indicador de las condiciones del suelo, pues refleja directamente los cambios que suceden con sus propiedades ”. 

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