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Aunque la situación ha sido controlada en algunas regiones del país, se hace necesario un protocolo de manejo que redunde finalmente en beneficios para la producción.

Es así como la implementación de mejores prácticas agronómicas resultaría vital para que los cultivadores no queden en unos años por fuera del negocio, pues la presencia de esta enfermedad puede ser devastadora.

“Los productores deben realizar censos fitosanitarios permanentes, construir drenajes óptimos que eviten encharcamiento en las plantaciones, fertilizar adecuadamente y eliminar el tejido enfermo que sea identificado en las palmas. En caso de llegar a un árboles de severidad alto los palmas deben ser eliminadas, pues si esa decisión se toma a tiempo no tendrán dolores de cabeza más adelante”, sostuvo Julián Fernando Becerra-Encinales, coordinador de manejo sanitario de Fedepalma.

En el departamento de Santander, por ejemplo, la PC arrasó con más de 37.000 hectáreas de palma de aceite. El municipio de Sabana de Torres, también mantiene esta enfermedad pero en niveles de incidencia muy bajos.

Sin embargo, como se encuentra en zona de avance de la enfermedad, Fedepalma y el Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma), hicieron un llamado a los trabajadores para que inicien un plan de manejo que permita mitigar el impacto que la plaga genera.

Según estudios realizados por Cenipalma, los costos para mantener un cultivo sano dependen de qué tan lejos se deje llegar la PC. Si la incidencia es bajas (grados 1 y 2 de severidad), la inversión anual puede estar entre $200.000 y $300.000 por hectárea.

En algunos casos se ha logrado llevar ese costo a $150.000 por hectárea, esto con una incidencia a niveles del 0,1% mensual.

Cuando esta supera el 10%, el costo del manejo curativo (censos, erradicación de palmas con grados de severidad 3 y mayores, cirugías en palmas de grado 1 y grado 2 de severidad y aplicación preventiva de plaguicidas a las palmas circundantes), puede llegar a superar los $700.000 anuales por hectárea.

Como estrategia para combatir esta plaga, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y Fedepalma han establecido un área de aislamiento erradicando más de 1.900 hectáreas de palma de aceite afectadas por la pudrición del cogollo en Santander con una inversión que asciende a $3.500 millones.

“Vamos a asegurar los recursos que nos permitan garantizar la continuidad de esta labor”, manifestó el viceministro de Agricultura, Hernán Román.

También se cuenta con la participación del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y los productores ubicados en la zona límite de la explosión epidémica.

“Estamos convencidos de la necesidad de mantener este trabajo y seguir adelante en nuestra intención sanitaria de aislar las zonas más afectadas de las 80.000 hectáreas hoy sembradas; no podemos bajar guardia”, dijo Alexandre Cooman, gerente de manejo sanitario de Fedepalma.

Se hace necesario su control
Según Fedepalma, la PC ha cobrado cifras económicas de alta envergadura que superan los $5,5 billones y para los inversionistas en palma de aceite por $2 billones.

El propósito es asignar $2.000 millones adicionales para continuar con la labor de erradicación y construcción de la franja sanitaria que tanto requiere los palmicultores del país.

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