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La Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) anunció que la producción llegó a una cifra histórica durante 2022, con un crecimiento de 1,2% anual frente al año anterior y 1.769.000 toneladas.

Durante el último mes del año, la producción de aceite de palma crudo fue de 131.000 toneladas, una variación de 3% respecto al mismo mes en 2021, cuando llegó a poco más de 127.000 toneladas.

Las ventas totales de aceite de palma fueron de 1.780.000 toneladas, 78.000 más que durante 2021, con un crecimiento de 4,6%. De esa cifra, 74% se dirigieron al mercado local y 26% fue exportado.

En el mercado local las ventas alcanzaron 1,3 millones de toneladas, con un crecimiento de 8,6% respecto al año inmediatamente anterior. En contraste, se exportaron 466.000 toneladas, una disminución de 4,6%.

Las ventas locales por segmentos fueron 46,6% a empresas tradicional, 43,6% a la industria de biodiésel y de alimentos concentrados y 9,8% a otros industriales.

En Colombia se estima que el consumo de aceite de palma creció 7,3% y llegó a 1,46 millones de toneladas durante 2022, por lo que es el aceite vegetal de mayor consumo en el mercado local.

Según la entidad gremial, este comportamiento en la producción en fruta y aceite durante 2022 se debe en especial al material hibrido OxG, mejores prácticas de fertilización, una mayor distribución de lluvias en las regiones palmeras y a la mejora de los precios del aceite desde 2020.

Cabe recodar que el material híbrido OxG es una nueva especie de este cultivo que tiene una alta resistencia a la pudrición del cogollo.

Esta patología de las plantas no solo generó problemas económicos y pérdidas para los productores, sino que creó ambientes sociales y culturales que hasta el día de hoy no han tenido muchas alternativas de producción distintas en sus regiones.

Este híbrido es el producto del cruce entre la palma americana y la africana, dos especies muy cercanas en sus características, pero que son diferentes. Una gran ventaja del sector.

“Esto surgió como una curiosidad y se empezó a sembrar como algo incidental y se terminaron sembrando unas hectáreas en Urabá, en una plantación llamada Coldesa. Esta fue la primera plantación grande que fue destruida por la pudrición del cogollo en Colombia. En los años 70 se perdieron más de 5.000 hectáreas en este lugar y toda la palma africana murió, pero los híbridos quedaron vivos”, explicó Hernán Mauricio Romero director de investigación de Cenipalma.

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