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La reactivación del cultivo de chontaduro es un hecho tras las reuniones de capacitación que el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) impartió con los cultivadores de las diferentes zonas productoras de Chocó y Risaralda.

Agrónomos del Instituto presentaron los diferentes tipos de controles que se implementarán y el objetivo de los mismos, para que de manera conjunta se ponga en práctica los diferentes métodos para una óptima producción.

Germán Alberto Tarazona Parra, líder nacional del proyecto chontaduro del ICA, expresó que se viene adelantando un trabajo extensivo en Pueblo Rico y Mistrató, Risaralda; y en los municipios chocoanos de Novita, Río Iró y San José del Palmar, donde la afectación del picudo negro, rhynchophorus palmarum y el desgranador del chontaduro, denominado methamasius hemíptherus, insecto que es plaga en el plátano, destruyeron gran cantidad de palmas productivas y arruinaron la cosecha, ocasionando un problema social muy severo, pues en poblaciones como San José del Palmar, la economía de sus pobladores depende de este fruto, en un 90%.

Tarazona explicó que, debido a esta situación y a la solicitud de apoyo por parte de los alcaldes municipales, el ICA realizó una serie de controles fitosanitarios integrados, los cuales, después de un año de trabajo continuo, en asocio con las comunidades, han traído como consecuencia la reactivación de la cosecha de chontaduro.

No obstante, las producciones actuales no son iguales a las que anteriormente se cosechaban, pero es un primer paso hacia ese objetivo de recuperación agrícola del sector.

El líder del proyecto aseguró que también se tiene proyectado ejecutar en el Valle del Cauca, con controles fitosanitarios en la zona rural de Buenaventura y la erradicación de 14.000 palmas de chontaduro improductivas y que están siendo focos de estados inmaduros de insectos y plagas.

El chontaduro requiere de inversión y cuidado
Con los proyectos de ola invernal del ICA y con el apoyo del programa del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, a través de Colombia Humanitaria, se ha invertido un total de $ 343.994 millones en Chocó y $ 373.614 millones en Risaralda. A su vez, estos cultivos se encuentra sembrados en plena cordillera con pendientes fuertes, lo que hace necesario realizar actividades de cultivo que eviten la erosión, realizar desyerbas o controles de arvenses con guadaña o machete, de tal manera que no se utilice azadón, para evitar el arrastre de material del suelo. Además de implementar un programa de fertilización.

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