Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Durante los últimos dos años, el agro ha demostrado su capacidad de resiliencia en medio de la crisis. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2020 se consolidó como uno de los sectores con mejores resultados, al reflejar un crecimiento de 2,8%, mientras que la economía nacional se contrajo en 6,9%. Así mismo, en el 2021 mantuvo su dinamismo, fortalecido además por el contexto de recuperación económica que se vivió en Colombia, lo que le permitió marcar un récord en exportaciones, al pasar de US$7.027 millones entre enero y noviembre de 2020 a US$8.496 en el mismo periodo de 2021, según el Ministerio de Agricultura. De otra parte, el DANE indicó que en ese mismo año la actividad agropecuaria tuvo un crecimiento del 2,3% en el Producto Interno Bruto (PIB).

Es así como el campo colombiano se enfrenta a retos en diversos frentes para mantenerse como uno de los sectores que impulsará la economía nacional y una opción atractiva para invertir en este 2022. Apostarle a un agro sostenible, garantizar la seguridad alimentaria, procurar la conservación del medioambiente e innovar en los procesos son algunos de los desafíos que pueden resolverse mediante la implementación adecuada de tecnologías en el sector.

Lo anterior no es tarea fácil, si se tiene en cuenta que, según MinAgricultura, únicamente alrededor de 15% del sector agro en el país utiliza hoy en día tecnología de última generación. Esta es una clara cifra que evidencia el rezago que vive el campo y que pone en jaque el desarrollo de uno de los sectores económicos más importantes de Colombia en este año.

Para los expertos, la baja implementación de tecnología en el campo colombiano es preocupante, todavía más si se tiene en cuenta que los demás sectores económicos -y el mundo en general- transitan rápidamente en el camino de la transformación digital. Frente a este panorama, Hugo Arrubla, director Comercial de Instacrops en Colombia, la principal plataforma AgTech de Latinoamérica, reconocida por sus soluciones de alta tecnología para el agro, explica que no ha sido sencillo, puesto que sin duda alguna existe una resistencia cultural de los productores agrícolas a la tecnología e innovación, lo cual implica cierta dificultad para abrirse a nuevas posibilidades que con seguridad podrían aportar en la construcción de un sector más competitivo.

Teniendo en consideración este panorama, Arrubla, asegura que “la desventaja frente a esta resistencia, es la pérdida de competitividad, una consecuencia crítica teniendo en cuenta que esto junto a una baja rentabilidad son las principales razones por las que quiebran las iniciativas agrícolas”.

Esta renuencia a veces se justifica en experiencias anteriores que no fueron tan positivas para los agricultores. “Son muchos errores los que se cometen, pero uno de los que más nos encontramos es la toma de malas decisiones de compra. En varias ocasiones, terminan comprando tecnología obsoleta, de baja calidad y totalmente inservible, que no contribuye a alcanzar los resultados esperados y, por el contrario, hace que los usuarios se decepcionen de la tecnología”, indica Arrubla.

No obstante, inyectar tecnología en el agro es un pendiente que no da espera y es necesario hacerlo correctamente para evitar poner en riesgo los avances que se han logrado en los últimos años. Para ello, “lo primero es buscar un aliado tecnológico idóneo que conjugue experiencia, respaldo y capacidad, que se vincule al proyecto, entienda sus necesidades y se establezca una relación de beneficio mutuo a largo plazo”, agrega el experto.

Compañías como Instacrops, que cuenta con 7 años en el mercado y numerosos casos de éxito en diferentes países, ya le apuestan al concepto de ‘AgTech’ o ‘AgroTech’, que busca modernizar y acercar a los productores del campo a la tecnología de forma acertada con el ánimo de incrementar la rentabilidad, eficiencia y productividad.

A través de la tecnología Instacrops es posible maximizar el rendimiento de los cultivos. Esto se logra a través del desarrollo de soluciones que utilizan el internet de las cosas, inteligencia artificial y visión computacional, con el fin de entregar información previamente procesada y recomendaciones en tiempo real sobre parámetros claves de los campos y optimizando uso de recursos, como agua y energía, así como también los procesos de producción y administración de mano de obra.

“Tenemos estudios en los que hemos visto aumentos de la productividad hasta de un 33% en cultivos tradicionales como papa y café. Además, contamos con casos de éxito validados en Colombia, los cuales han arrojado aumentos en la rentabilidad hasta de un 20% dependiendo del cultivo y la zona geográfica”, dice Arrubla.

Asimismo, el informe ‘Cambiar el rumbo: mejorar la seguridad hídrica para propiciar la recuperación y el crecimiento sostenible de Colombia’, publicado por el Banco Mundial en el 2021, advierte sobre la vulnerabilidad del país ante la escasez hídrica, señalando que las pérdidas de los sectores que dependen de este recurso vital podrían llegar a entre 1,6 y 3,1 por ciento del PIB.

“En cultivos frutales, donde las variables de riego son controladas, hemos obtenido ahorro hasta de un 35% en agua, sin poner en riesgo la productividad del cultivo, un beneficio importante para la seguridad hídrica del país”, destaca Arrubla.

¿Por qué implementar tecnología en el agro?

Las ventajas de implementar tecnología en sus proyectos agrícolas también son percibidas por los productores, quienes pueden aprovechar las herramientas a su disposición para:

1. Monitorear en campo las condiciones de nutrientes del suelo e identificar el mejor momento para aplicarlos.

2. Asegurar el balance hídrico del cultivo y no tener exceso de humedad al realizar el riego.

3. Contar con los pronósticos climatológicos exactos y tomar medidas al respecto para anticiparse a pérdidas económicas.

4. Entender factores físicos como la temperatura, radiación o humedad que afectan el cultivo.

5. Hacer aplicaciones de agroinsumos focalizados y de alto impacto.

6. Tener la información en tiempo real del estado fitosanitario de su cultivo

7. Minimizar lo más que se pueda los márgenes de error.

La tecnología se ha convertido en la aliada fundamental del tejido empresarial y la sociedad en general, y el campo colombiano no tiene por qué ser la excepción. Mediante el uso y la asesoría correcta, las herramientas tecnológicas desempeñan un rol clave en la rentabilidad y sostenibilidad del agro de cara a los próximos años, apoyando no solo en la productividad y competitividad del sector, sino también en la protección del medioambiente.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.