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El pandémico 2020 resaltó el valor estratégico que tiene el campo para Colombia. Los productores además de garantizar la seguridad alimentaria mantuvieron el empleo y la estabilidad social en las zonas rurales, a pesar de la caída tan dramática del consumo que les generó enormes pérdidas. El campo le cumplió a Colombia, y es momento de que Colombia le cumpla al campo.

Por esto el 2021 debe ser el año de la verdad para la ruralidad. Un sector históricamente abandonado por el Estado encuentra una oportunidad para que los actores políticos resuelvan deudas históricas que se tienen con los 12 millones de colombianos que habitan la ruralidad, y para consolidar políticas del actual Gobierno.

La inexistencia de una verdadera red vial terciaria es un dolor de cabeza para los productores. Las decisiones de Gobierno y Congreso en 2020 en la ley de presupuesto y en la de regalías garantizan para 2021 cerca de $1,5 billones que pueden ir a construcción de vías terciarias. Teniendo en cuenta la información de Mintransporte, que por cada $1.000 millones invertidos en vías terciarias se generan hasta 290 empleos, los mandatarios locales, regionales y el Gobierno tienen en ellas una gran oportunidad para generar el empleo que se necesita.

En el año de la verdad, esperamos ver por todo el país la maquinaria amarilla generando empleo y resolviendo la absurda deficiencia de conectividad rural.

El covid resaltó la fragilidad del mercado laboral. Antes de la pandemia la informalidad laboral superaba 42% y a finales de 2020 llegó a estar por encima del 50%. Y en el caso del campo, la tasa de más del 80% es una verdadera vergüenza. A menos de 45 días de iniciar sesiones del Congreso, y en un año considerado como el último respiro para sacar leyes, la lucha contra la informalidad laboral debe ser una prioridad.

En el año de la verdad, esperamos que Gobierno y Congreso establezcan un régimen laboral hecho a la medida para el campo, que refleje la realidad de la estacionalidad de la producción agropecuaria, de la posibilidad de tener varios empleos en una misma jornada y que dignifique al trabajador rural.

Al cierre de 2020, las exportaciones del agro fueron de US$7.873 millones, con un crecimiento de 6,9% sobre el año 2019 y representando 25% de las exportaciones totales. Sin duda, y gracias al trabajo de productores, el ICA, Minagricultura, Mincomercio y Procolombia, es un buen resultado para el país, pero podría ser mejor si se sinceran las reglas de juego con los países de la Comunidad Andina, pues nuestra balanza comercial agropecuaria ha sido deficitaria desde 2017.

En el año de la verdad esperamos que el Ministerio de Comercio aproveche lo que le queda de tiempo a Colombia en la Presidencia Pro Témpore de la CAN para lograr un comercio Andino equitativo.

En 2020, el Gobierno dio muy buenos pasos en materia de política pública para la mujer rural, dinamismo al crédito agropecuario, admisibilidad sanitaria en nuevos mercados y fomento de la agricultura por contrato, por solo mencionar algunas de ellas.

En el año de la verdad confiamos en que se consoliden estas iniciativas y que los y las precandidatas a la Presidencia de la República se comprometan de manera concreta a saldar la deuda histórica que el país tiene con el campo.

Porque el campo le ha cumplido a Colombia, en el año de la verdad es momento de que Colombia le cumpla al campo.