Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Antes de que la histeria colectiva se tome también las zonas rurales, es fundamental detenernos un instante y pensar en las implicaciones de esta infección respiratoria, para la seguridad alimentaria de toda una región.

Nuestra salud también depende de lo que podamos comer. Seamos francos: el efecto negativo en la industria hotelera, de transporte aéreo y entretenimiento, ya es ineludible. Sin embargo, aún podemos controlar el impacto de la recién anunciada pandemia en un sector realmente vital para todos: la agricultura.

Hoy tenemos una amenaza y una oportunidad. La amenaza es el posible desperdicio de toneladas de alimentos; si bien la reacción natural de muchos es aprovisionar de comida, la mayor parte de su lista de compras son artículos no perecederos.

Parece una buena noticia para los productores de cereales y granos, pero no es la mejor para frutas, verduras, hortalizas y tubérculos. Si se disminuye el tráfico en supermercados y centros de abasto, ¿qué va a pasar con todos los productos frescos?

Es cierto, todos tenemos que ayudar a prevenir la transmisión del Covid-19, pero también debemos ser consumidores responsables. El temor a esta alerta sanitaria no puede llevarnos a causar una crisis peor en el campo. ¡Los agricultores nos necesitan y nosotros a ellos!.

Sigamos su ejemplo de resiliencia: la inestabilidad de precios en la cosecha, un clima cada vez más impredecible y la creciente demanda de alimentos con calidad superior, son retos difíciles que enfrentan a diario. Aun así, ellos mantienen la calma y siguen adelante.

Por eso, vale la pena concentrarnos ahora en la oportunidad. Gobierno, gremios e industria de alimentos coinciden, desde hace varios años, en la importancia de impulsar la adopción de nuevas tecnologías en las zonas rurales y fortalecer su conectividad.

Entonces, de la misma forma que las empresas comienzan a acelerar la promoción del teletrabajo y las videoconferencias entre sus colaboradores, el Covid-19 podría ser el empujón que la agricultura necesitaba hacia la comunicación online.

No se trata solamente de modernizar la producción de alimentos, con herramientas de precisión o inteligencia artificial; en Yara creemos que esta es una gran oportunidad para impulsar la comunicación digital, compartir conocimiento y preparar a los productores para el futuro.

Las compañías de agroinsumos estamos al principio de la cadena y también tenemos un papel que jugar. Hoy estamos reenfocando el trabajo con clientes, mediante seminarios virtuales, un nuevo podcast con expertos agronómicos, realidad aumentada, videos educativos y contenidos de valor en nuestras redes.

Sabemos que este es un momento crítico, en el que los agricultores dependen de los fertilizantes para producir la comida que todos necesitamos.

Nuestras plantas y terminales de distribución seguirán operando con prontitud, de una forma que garantice la producción mundial de alimentos, aún en tiempos de crisis.

Las visitas a campo se mantendrán y continuaremos entregando soluciones, con las medidas preventivas del caso.

Todos debemos seguir apoyando a los agricultores en su vital trabajo. Y no vamos a perderlo de vista: la comunicación digital será lo que nos convierta en la compañía de nutrición de cultivos para el futuro.