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En la actualidad, la agroindustria continúa adaptándose a la alta volatilidad y continuo incremento en los insumos, enfocando sus esfuerzos en mantener las fuentes de empleo y en lograr producir con la mayor eficiencia posible. Venimos absorbiendo gran parte de los incrementos de costos de las materias primas, con el fin de garantizar la seguridad alimentaria del país y reducir el impacto en precios que, finalmente, se ve obligado a absorber el consumidor.

Cereales como el maíz, el carbohidrato más económico con el que cuenta el colombiano, es fundamental en la dieta diaria. El mismo se encuentra en las arepas, la harina precocida, la mazamorra, las empanadas y los envueltos, entre otras delicias gastronómicas.

Para desarrollar la producción de maíz en el país y sustituir las importaciones, desde Alimentos Polar consideramos necesario fortalecer a todos los actores del proceso, pues una cadena productiva es tan fuerte como su eslabón más débil.

Es por ello que los diferentes actores debemos eliminar las diferencias, enfocarnos en el bien del consumidor y ejecutar las acciones necesarias que nos permitan crecer sin regulaciones ni controles innecesarios, generando bienestar a todos los relacionados con la actividad.

Estamos convencidos del rol que, como agroindustria, tenemos al apoyar la compra de las cosechas a los agricultores colombianos, de todos los tamaños; eso sí, a precios competitivos. Pretendemos no impactar al consumidor y mantener la competitividad con el resto de los productos sustitutos, como el trigo, el arroz y la papa.

Esta convicción de apoyar el agro, la venimos demostrando por más de 15 años a través de nuestro Plan Maíz, donde hemos captado, en los últimos cinco años, más de 250.000 toneladas de maíz blanco y amarillo de agricultores pequeños, medianos y grandes en los departamentos de Córdoba, Meta, Tolima y Valle del Cauca.

A través de nuestro Plan buscamos solucionar tres grandes problemas: la seguridad en la compra de la cosecha, el acceso a insumos, fertilizantes y semillas a precios competitivos y la asesoría técnica pre, durante y poscosecha.

Ahora bien, este esfuerzo no es suficiente para los retos que como país tenemos. Necesitamos trabajar en conjunto con el Gobierno Nacional para apoyar el crecimiento y el fortalecimiento de los pequeños agricultores de Colombia de una manera más contundente.

Requerimos generar el diálogo a la brevedad para unir esfuerzos e ideas que potencien este crecimiento, generando oportunidades para muchos agricultores que tanto lo necesitan.
Soñamos con un esfuerzo donde cada parte coloque lo que mejor que sabe hacer en pro de este gran objetivo. Tenemos ideas y sobre todo la voluntad y convicción de hacer el bien y construir juntos un mejor país.