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Los quistes ováricos pueden ser factores de pérdidas económicas en ganaderías tanto de leche como de carne por cuenta de las deficiencias que presentan las vacas para preñarse. De ahí la importancia de que haya un diagnóstico temprano para saber qué tratamiento debe seguirse. Recuerde que hay quistes foliculares y luteales que quedan en el ovario largo tiempo y entorpecen la funcionalidad del sistema reproductivo de la hembra.

De acuerdo con César Augusto Gómez Velásquez, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de La Salle, “los quistes ováricos son estructuras foliculares que no logran ovular y se mantienen en el tiempo por varios días o meses”.

Vale resaltar que la época donde los quistes son de aparición más común en vacas de leche es la época alrededor del pico de lactancia, donde hay un compromiso energético más alto. Entre tanto, en vacas de cría, su aparición es más común en los primeros 30-50 días postparto.

Los problemas energéticos y las deficiencias de minerales son las principales causas que conllevan a una disminución en los picos preovulatorios de LH (hormona luteinizante) dando como consecuencia la aparición del quiste. Por tanto, una dieta balanceada y rica en minerales, puede ayudar a que se presenten este tipo de quistes, lo que ratifica la importancia de la nutrición en la reproducción animal.

“Durante el periodo posparto, las hembras bovinas lecheras son susceptibles a una gran variedad de procesos patológicos, incluyendo la retención de membranas fetales, la endometritis/metritis, la hipocalcemia y el anestro. Todas estas condiciones patológicas han sido correlacionadas con quistes ováricos”, explicó Wilson Hernando Mora Muñoz, médico veterinario zootecnista.

Para dar el tratamiento adecuado a este tipo de patologías es recomendable que aprenda a reconocer algunos de los síntomas que puede presentar el animal .

“Algunas vacas presentan ninfomanía, osea comportamiento constante de celo. Otras presentan anestro (ausencia o falta de manifestación de celo), vulva hinchada, tenesmo y problemas de cadera”, dijo Gómez.

El diagnóstico del quiste se debe hacer mediante palpación rectal y ecografía. Pero los síntomas también pueden ser una clara pista para suponer aparición de quistes.

Según Gómez, los tratamientos para los quistes ováricos en vacas son hormonales. “Con análogos de GnRH (por ejemplo Gestar, a dosis de 5 ml intramuscular). Con Prostaglandina F2 alfa. O por aspiración folicular guiada por ultrasonograpia (ultrasonografía)”.

Es importante tener en cuenta que, la primera meta de todo tratamiento es crear rápidamente las condiciones para una nueva preñez y parto sin alteraciones. 

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