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Es difícil imaginar una chapolera, aquella mujer del campo que recoge el café, sin el tradicional canasto de fique colgado en la cintura.  Se trata de  un artículo inherente a la cultura cafetera, que ha permanecido por años en la recolección del grano, que se rehúsa a desaparecer y cuyo mayor hito ha sido pasar de la fibra natural al plástico. 

Aunque la tecnología y las  necesidades del sector, que evidencian escasez de mano de obra  y  hacer una recolección más eficiente y rentable,  podrían dejarlo relegado, ‘arrancarlo’ del cinto de los cosecheros para implementar sistemas de recolección asistida,  no es cosa fácil. Se necesita, dice el director del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), Álvaro Gaitán, de paciencia y de un cambio de chip, de quien recoge y del cafetero.

“La cosecha asistida es un tema integral, no es solo comprar una máquina. Se debe cambiar la forma de trabajo del recolector, modificar su pago, trabajar en equipo,  capacitarlo,  incluso se puede pensar en una tercerización de este proceso, es decir,  que alguien se le mida a ofrecer el servicio”, sostuvo. Gaitán agregó que con la implementación de estos equipos se debe pensar en un sistema para separar los cafés verdes  de los maduros y buscar un mercado para los primeros. “En una recolección con aparatos cae de todo; granos maduros, pintones y verdes. Hay que separarlos  para no afectar la calidad”, puntualizó.  

La búsqueda, por parte de la Federación de Cafeteros y de los cultivadores, de herramientas que ayuden a mejorar los indicadores en la recolección y disminuir la utilización de mano de obra, no es un asunto nuevo. En Colombia, por las  circunstancias topográficas en las cuales se encuentran los cafetales (en ladera) y  la necesidad de mantener los niveles de calidad, se habla de cosecha asistida selectiva y no de mecanización como sí la hay en Brasil.

El gremio, en cabeza de Cenicafé, lleva años investigando esos mecanismos que se adapten a la caficultura nacional. Se han expuesto prototipos e incluso en el mercado se consiguen algunos desarrollados por particulares.  Pero, en realidad, son poco utilizados por costos o por cuestiones culturales de los cosecheros.  En términos generales, Cenicafé habla de cosecha manual asistida y semimecanizada con aparatos pequeños y grandes, algunos de los cuales están en el mercado. Los dos últimos pueden doblar y triplicar los promedios de la cosecha manual que están en unos 12 kilos recolectados por hora.  En la búsqueda de estas soluciones, la Federación lanzó una convocatoria pública para encontrar desarrolladores de un modelo  experimental de cosecha asistida de café.  La convocatoria se cierra en abril de 2017.

Manual Asistida

La cosecha manual asistida consiste en la utilización de pequeños aparatos o implementos que ayudan a mejorar los tiempos y la cantidad de grano recogido. Algunos requieren la utilización de mallas plásticas ubicadas en la base de los cafetales,  que reemplaza el canasto y permite una recolección amplia y rápida. Aquí están, entre otros,  el raspador de ramas, que  los mismos cafeteros pueden fabricar y el canguaro 2M, que se consigue en el mercado y tiene su propio sistema para depositar el grano desprendido del árbol.

Semimecanizada

Cenicafé ha desarrollado prototipos de equipos portátiles desgranadores para realizar una cosecha asistida selectiva semimecanizada con aparatos eléctricos vibradores pequeños que permiten mejorar los índices de recolección de kilos por hora. Entre ellos está el Imfra y otros equipos derivados de éste. Los aparatos necesitan el uso de mallas para recolectar el grano desprendido. Según Cenicafé su salida al mercado ha sido difícil porque necesitan de fabricantes, comercializadores y por su puesto de demanda.

Herramientas grandes

En la cosecha asistida semimecanizada están las herramientas grandes. Aquí el grupo lo conforman el Gulliver, el twist y el derribador, entre otros. Este último es muy utilizado en Brasil y dadas las condiciones de cultivo de  la caficultura en Colombia, que en gran parte se hace en ladera,  se puede introducir con algunas modificaciones, sobre todo en el tamaño. Estos aparatos, que están en el mercado, permiten doblar y triplicar los promedios de recolección kilo/hora, frente a la cosecha manual, que es la que hoy se practica.

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