Los accesorios son fundamentales a la hora de montar a caballo. Muchos jinetes, adiestradores, criadores y aficionados procuran adquirir las mejores sillas, alfombras, frenos y aperos de cabeza, entre otros complementos, para disfrutar de un buen paseo a lomo, trabajar diariamente en salto y adiestramiento, o incluso buscando lucir el animal en exhibiciones y ferias. 

Es por esto que sin importar la finalidad para la que se utilicen, tradicionalmente, una de las cualidades que más buscan los caballistas en un accesorio de talabartería es calidad y durabilidad. Édgar Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación de Criaderos de Caballos de Paso (Asdepaso), recuerda que tiene tereques con más de 40 años de existencia, provenientes de Estados Unidos, adquiridos en remates de la Policía Carabineros. 

Sin embargo, esto no es lo único que se tiene en cuenta a la hora de adquirir accesorios. Cuando se va a participar en una exposición equina, como la que se llevó a cabo en Agroexpo donde se juzgan cientos de ejemplares, se debe contar con un galápago especial. El reglamento de la Federación Nacional Colombiana de Asociaciones Equinas (Fedequinas) determina que en competencia solo se pueden usar galápagos de color negro. 

Según Rodríguez, “los galápagos negros, como el de la marca estadounidense Kuda, son los que están de moda”. Los primeros comenzaron a traerse importados, pero ahora muchos talabarteros ya están replicando el diseño y haciendo la adaptación colombiana, por lo que la oferta, para todos los gustos, se ha incrementado con el paso de los años.

Sin embargo, también hay otros tipos de sillas. Algunas son especializadas en vaquería y otras adaptadas para el trabajo. Estas últimas con mayor comodidad para el jinete que trabaja por largas jornadas y para reducir el impacto físico al ejemplar que se está montando. 

Este es el caso del tereque, que tiene la misma horma de una silla, pero sin cabeza. Según Juan Esteban Vélez, gerente de Artequino, “es muy usado por los montadores en finca y está diseñado para el disfrute diario del caballo”. Incluso, es más favorable para las mujeres por su tamaño y comodidad y “gracias a la alfombra que es mucho más suave es ideal para el trabajo diario” replicó Rodríguez. 

Por eso es uno de los accesorios en los que más invierten los criadores. A pesar de ello, el uso de cuero y la técnica de elaboración artesanal de los accesorios hace que la vida útil de cada pieza, dependiendo del trabajo y cuidado que se le tenga, sea bastante alta. Aunque el promedio de uso de un galápago es de cuatro a cinco años, el dirigente gremial aseguró que hay tereques que puede durar incluso más de seis años, muy parecido a los estribos. 

“Lo que hacemos, en muchos casos, es mandar a remontar las sillas, tal como se hace con los zapatos, con un talabartero de confianza” cuando presentan algún daño, aseguró Rodríguez. Incluso se sabe de montadores que utilizan vaselina para proteger el cuero de los accesorios del desgaste diario.

Pero ahora la tendencia en talabartería es personalizar las herramientas, incluyendo diseños artesanales indígenas, y nuevos tipos de cueros. Aunque tradicionalmente la tendencia es en colores tierra, preferiblemente oscuros, en Artequino ya están apostándole a la innovación con artesanías colombianas. Según el gerente de la compañía, “estamos buscando estar a la vanguardia de la moda añadiendo mostacillas en los bordes de la silla” .

Con este adorno la empresa busca, no solo innovar en el diseño, sino ayudar a los artesanos del Putumayo, quienes elaboran este tipo de detalles. De la misma forma, el uso de cueros camuflados o añadir pequeños maletines a la silla, también hacen parte de las últimas tendencias. 

Por eso si usted está iniciando en el mundo equino y adquirió un solo caballo, lo más probable es que vestirlo le cueste como mínimo $2 millones, dependiendo del gusto y la necesidad. Además, es importante contar con accesorios propios del jinete, como el tradicional sombrero y las chamarras.

El accesorio también depende de la raza

Las necesidades del caballo criollo no son las mismas de un percherón. Por ejemplo, Paola Portilla, propietaria del Criadero Sumatambo, aseguró que tuvo que mandar a hacer una silla especial para su ejemplar de competencia Pay Per View porque “como no es tradicional montar los percherones, no hay sillas ajustadas a su tamaño en el mercado”. Además, en competencia, como son caballos de trabajo, también utilizan accesorios como fustas y riendas largas, y el jinete breech blanco con casaca negra. 

La venta en las ferias colombianas

Las ferias agropecuarias y las exhibiciones equinas son el escenario ideal para mostrar las últimas tendencias en talabartería. Por eso muchos empresarios del sector no dejan de participar en recintos feriales como el de Agroexpo o la versión 59A de la Expointernacional Equina Grado A que se llevará a cabo del 4 al 7 de agosto, en el marco de la Feria de las Flores en Medellín.

Esto porque se reunen los principales jugadores del sector agropecuario. Por ejemplo, en Agroexpo el comportamiento de la talabartería es mucho más comercial y no tanto de exhibición como si sucede con la maquinaria. Incluso, muchos vendedores logran vender lo de un solo mes en los diez días del evento. 

Es una buena ventana para mostrar los productos a clientes internacionales, por lo que se fortalecen las exportaciones, y para mantener los compradores que siempre esperan la feria para adquirir las novedades ofrecidas por las diferentes casa talabarteras o aprovechar descuentos. Además, le ofrecen al cliente toda una experiencia a la hora de apreciar los productos. 

Los contrastes

Édgar Rodríguez
Director ejecutivo de Asdepaso
“En lugares donde hay mucha humedad y el clima es más agreste los accesorios duran menos. por eso todo depende del cuidado”.

Paola Portilla
Propietaria Criadero Sumatambo
“Los caballos de tiro pesado, como los percherones, requieren otro tipo de accesorios muy diferentes a los de los ejemplares de paso fino”.