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La Organización Mundial de la Salud Animal considera que un animal se encuentra en un estado satisfactorio de bienestar cuando está sano, confortable y bien alimentado, puede expresar su comportamiento innato, y no sufre dolor, miedo o distrés. 

Las profesiones que por excelencia tienen todo que ver en el bienestar animal en Colombia son la medicina veterinaria orientada por excelencia a la salud, la zootecnia a la producción y la nutrición per se, y nos corresponde entender en lo general, lo particular y en lo singular, el rol que jugamos en alineación con nuestra formación profesional y nuestro quehacer para contribuir activamente en el bienestar animal.

Como constructo, este ha caído en visiones románticas que en el estado actual de desorden en que vivimos conducen a soterradas y ambiguas acciones animalistas.

El bienestar animal deberá aplicar a todos los animales (valga la redundancia) sin excepción, tanto para quienes ejercen estas profesiones en fauna silvestre y zoológicos, como para quienes lo hacen en el dinámico mundo de los animales domésticos y/o “mascotas”, incluyendo los utilizados para vehículos de tracción animal; animales para diversión, animales de laboratorio y así mismo, para los que estamos concentrados en animales productivos económicamente.

En el caso de fauna silvestre, ni lo pensaríamos, hasta tanto no se presentan casos como el del oso anteojado sacrificado vilmente a bala por un “cazador” en Fomeque (Cundinamarca) en marzo de 2017, y en los animales domésticos cuyo bienestar animal está de moda, por caninos y felinos damnificados en la tragedia de Mocoa o bien por la canallada de la “perrera municipal” del municipio de Don Matías (Antioquia) con caninos en estado de abandono y desnutrición en abril de este mismo año. En animales para diversión existe sensibilidad en temas como las peleas de gallos y de ciertas razas caninas, así como en la tauromaquia.

En especies económicamente productivas existen movimientos firmes para mejorar las condiciones de bienestar a los animales en granjas avícolas, y están legisladas y soportadas en normas colombianas acciones en buenas prácticas ganaderas y en el decreto 1500 de 2007 y sus reglamentaciones para la cadena cárnica colombiana, incluyendo también condiciones específicas en plantas de beneficio animal como responsabilidad de la planta y sujetas a control por parte de las autoridades sanitarias.

Entender la coexistencia del hombre con el resto de los animales y con la naturaleza desde la ética es esencial para vislumbrar el rol de nuestras profesiones pecuarias.

En estas épocas de inquietud en Colombia para los profesionales de la medicina veterinaria y de la zootecnia sobre los campos en que individualmente ejerceremos nuestro quehacer, surge el bienestar animal como una oportunidad real que puede abrirnos la puerta a oportunidades tangibles y reales en generación del conocimiento y en oportunidades de empleo y de empresarización en campos tan amplios como la salud animal, la nutrición y la etología.

Si como profesionales estamos dispuestos a participar activamente y contribuir en la construcción de políticas en pro del bienestar animal, vamos por un buen camino.

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