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Aunque la productividad del cultivo del café depende de la suma de varias actividades, las cuales deben hacerse muy bien, la fertilización es una de las prácticas que contribuye con un óptimo crecimiento y el logro del máximo potencial productivo en el cultivo del café. De acuerdo a la investigación del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), el análisis de suelo es una herramienta fundamental para realizar una eficiente fertilización, desde los puntos de vista económico y ambiental, aunque también se puede hacer a través de un plan de abonamiento general. 

El éxito de cualquier alternativa seleccionada depende en buena medida de la oportunidad y la pertinencia con que se haga, del tipo de suelo, la edad de la planta, el estado de desarrollo del cultivo, de la radiación solar etc. 

Todos estos componentes interactúan en el aprovechamiento de los nutrientes por el cultivo. Pero debemos tener en cuenta que la fertilización es más efectiva cuando se realiza en épocas en las que hay humedad en el suelo, condición que es regulada por los períodos de lluvia en la zona cafetera colombiana. 

Recordemos que la planta funciona como una motobomba, pues utiliza el agua que toma del suelo a través de sus raíces y la utiliza como medio de transporte para absorber los nutrientes del suelo. 

Cuando no existe humedad en el suelo, como mecanismo de defensa, la planta interrumpe su funcionamiento cerrando sus estomas, deteniendo el movimiento del agua en su interior y por ende el movimiento y absorción de nutrientes. Esta situación también se puede ver afectada por las características químicas, físicas y biológicas del suelo, pero lo que realmente define esa humedad, es el clima que se presenta en las regiones cafeteras colombianas, básicamente, por la ocurrencia de las lluvias.  

La cantidad y distribución de la lluvia al afectar la disponibilidad de agua en el suelo, constituye un factor clave de la producción porque a partir de su ocurrencia se realizan prácticas agronómicas como la selección de sistemas agroforestales, manejo sanitario y épocas de fertilización, entre otras. 

Para el tema de la fertilización, la humedad permite la disolución de los fertilizantes y la actividad de los microorganismos involucrados en los procesos químicos de transformación de los mismos, particularmente nitrógeno, fósforo y azufre. 

Las familias caficultoras tienen acceso a la información del clima de su región, especialmente al histórico del comportamiento y ocurrencia de lluvias, consultando la página web agroclima.cenicafe.org , de Cenicafé. Esta información nos permite conocer, en condiciones normales, en que meses se presentan las lluvias y en qué cantidad, y dependiendo de esto, realizar la fertilización en los momentos más oportunos para aprovechar al máximo los nutrientes y evitar pérdidas del fertilizante. 

En el avance técnico número 442 de Cenicafé, “Épocas recomendables para la fertilización de cafetales”, de acuerdo a la probabilidad de ocurrencia de las lluvias en las diferentes regiones de las zonas cafeteras de Colombia, encontramos la siguientes recomendaciones. 

Para la zona cafetera norte del país, específicamente en regiones de Cesar, Norte de Santander, Santander y ladera oriental de la cordillera Oriental, una primera aplicación de fertilizante entre marzo y mayo, y otra entre septiembre y noviembre. En sectores cafeteros del Magdalena, las dos aplicaciones del año se recomienda efectuarlas en los meses de mayo-junio y octubre-noviembre. En la zona cafetera central, se sugiere febrero-marzo y agosto-septiembre, como las épocas adecuadas para fertilizar. Para Cauca, Huila y Nariño, pueden considerarse los períodos comprendidos entre abril-mayo y octubre-noviembre como los adecuados para realizar esta actividad. 

La aplicación del fertilizante en un suelo seco o con muy poca humedad, conduce a que el producto quede sin reaccionar, es decir, que al no disolverse tienda a formar costras por las sales que los componen, e incluso a generar problemas de “quemazón” en las raíces y hojas. Para este mismo caso, cuando se trata de fertilizantes que contienen urea, el nitrógeno se volatiliza y es la razón por la cual se percibe el olor a amoniaco en el lote luego de su aplicación. 

Podemos hacer de la fertilización una actividad cada vez más eficiente, puesto que tenemos el conocimiento del comportamiento del clima, de las necesidades de nutrientes del cultivo del café y de un punto fundamental que define la efectividad de esta labor que son las épocas recomendadas para la fertilización, actividad que tiene un inmenso aporte a la productividad de nuestro cultivo y que se refleja en los ingresos económicos, en nuestra rentabilidad.

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