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Ayer terminó la Cumbre Cafetera número 84 que organizó la Asociación Nacional de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport) y Analdex; allí, el punto protagonista de la conferencia fue el buen nivel de precios que tiene el sector.

El tema cobra relevancia luego de conocer que en los últimos 12 meses (octubre 2019, a septiembre de 2020), las exportaciones del grano nacional cerraron en 12,6 millones de sacos de 60 kilogramos; eso quiere decir que fue 6% menos contra el periodo de octubre de 2018 a septiembre de 2019, cuando habían sido 13,4 millones de sacos.

A primera impresión una caída en exportaciones siempre preocupa, pero en el caso de los cafeteros esta norma no aplica, porque mientras fue menor en términos de peso, los buenos precios compensaron la baja. Eso se ve, por ejemplo, en que el 15 de octubre de 2019 en la Bolsa de Nueva York la libra se negociaba en US$0,9, pero ayer en Wall Street la misma medida cerró a casi US$1,1; es decir 16% más.

Y eso es solo para el contrato ‘Tipo C’ estándar, porque al momento de revisar el café colombiano con la prima diferencial, el valor es de US$1,5. “Ese producto nacional se siguió negociando muy bien en el mercado internacional, y este tema de precios fue un punto clave que generó mayor dinamismo de los caficultores en volver a ver una oportunidad en sus cultivos, lo que también es más compromiso en la producción”, agregó Gustavo Andrés Gómez, director de Asoexport.

Precisamente ese entusiasmo en volver a pensar en el cultivo de café, viene ante ese “cambio que vieron los productores, pues venimos de unos precios de crisis en 2017, 2018 y 2019”, agregó en la cumbre el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

LOS CONTRASTES

  • Gustavo Andrés Gómez Presidente de Asoexport

    “Los buenos precios también llevaron a que los productores de café colombiano volvieran a mirar las oportunidades que hay con sus cultivos y, claro, su producción”.

El punto al que se refiere el jefe de la cartera económica es porque hasta el momento, el promedio del precio interno de la carga este año se ha mantenido en más de $1 millón. Incluso, mientras hace un año ese saco de 125 kilogramos se le pagaba al productor en $825.000, al cierre de ayer estaba en $1.073.000 (un salto de 30%); y ni hablar de los $1,3 millones que se vieron en el primer semestre.

Por eso, aunque solo en septiembre bajaron las exportaciones contra el mismo mes de 2019 de 1 millón de sacos, a 886.000, (12% menos); y entre enero y septiembre cayeron 10% quedando en un acumulado de 8,8 millones de sacos, “no quiere decir que sea un mal indicador. Por el contrario, aun con la crisis que generó el covid-19 creció el consumo en el exterior y así la compra”, agregó Gómez.

En este último punto, en una de las conferencias del día de cierre de la Cumbre de Asoexport, Camilo Herrera, director de la consultora Raddar, agregó que “ese aumento en el consumo de café, fue resultado de los hábitos que cambiaron las personas. El confinamiento llevó a que las personas que tomaban esas tazas en otros espacios, lo hicieran dentro de sus casas, por eso hasta vimos que las personas estaban comprando en este momento más cafeteras junto hasta más AirFryers”.

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