El brote de fiebre aftosa detectado en Arauca, ocurre en una escala ínfima y solamente se presenta evidencia de la enfermedad en un foco de siete animales en el mismo predio; sin embargo, el país liderado por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), actúa con plena celeridad y logra encargarse de confinar los animales enfermos y todos aquellos que pudieron tener contacto con el virus Picornaviridae Aphtovirus ‘tipo 0’ que fue hallado como agente patógeno causal, y se encarga de ordenar y coordinar su sacrificio, desnaturalización y entierro; además, de que todas las medidas adicionales necesarias están siendo tomadas según los reportes oficiales. Por lo tanto, en sentido estricto no existe hoy ninguna condición que permita inferir que la aftosa en Colombia se vaya a comportar como una epidemia y acabar de tajo con el trabajo de los últimos años, sustentado en vacunación que nos confirió el doble status de país con una zona libre con vacunación y país con una zona libre sin vacunación ante la OIE.

El mayor impacto será en pérdidas económicas y en la pérdida de confianza de los mercados internacionales de animales en pie, de carne, de semen bovino y embriones, afectando especialmente a los bovinos, los bufalinos y los porcinos, aunque otros ungulados como ovinos, caprinos, llamas y alpacas deben no circular desde y hacia las áreas con restricción de Arauca y de Casanare; y obviamente por el escándalo se pone en vilo a los productores y exportadores. Es así que ante la presentación del evento inmediatamente se cerraron los mercados de Chile, Ecuador, Perú y Panamá y puede darse una cascada de cierres de otros mercados.

En este orden de ideas la pérdida de mercados ya logrados con esfuerzo y con grandes inversiones en vacunación, homologación sanitaria, en inversiones en plantas de beneficio animal, en mejora genética y demás, será enorme y las cifras oficiales nos deberán dar cuenta comparativa del diferencial de exportaciones entre 2016 y 2017 una vez éstas se consoliden. Por otro lado, y por la misma razón se imposibilita la apertura de nuevos mercados. 

En este momento, frente a la crisis generada surgen posiciones encontradas frente a los culpables por parte de nuestros políticos, algunos de ellos camuflados como representantes de los ganaderos; pero lo relevante es, por ejemplo, a sabiendas de que se han dado brotes en América del Sur en otros países y ahora en Colombia; a pesar de los esfuerzos sustentados en la vacunación para lograr ‘un continente’ libre de aftosa, ¿podría ser indicador de que está pasando algo con esta o con las condiciones de mutación del virus? Parece más fácil rasgarse las vestiduras y asumir que se trata solamente de un problema de frontera y ya… o bien, buscar culpables al interior del Ministerio de Agricultura, aunque se ha evidenciado como pasó en Reino Unido hace unos años, que la aftosa epidemiológicamente es compleja y tiende a ser recurrente y el único modo es fortalecer acciones y, cuando se presenta un evento, se debe actuar rápidamente como lo hizo Colombia.

Recuperar el status sanitario que se había logrado y mantenerlo tiene que ser el único norte y las consecuencias económicas generadas solamente cesarán, al menos parcialmente, cuando esto ocurra.