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Como es tradicional, Mayo viene cargado de lluvias y en este 2017 no fue la excepción (de hecho ha sido un año atípico en el régimen de lluvias; en varias zonas prácticamente no se sintió el verano). Como consecuencia de lo anterior, las represas recuperaron sus niveles y los ganaderos han visto que sus potreros se han estado recuperando y como es lógico, se ha venido iniciando la temporada o época de la reposición (donde los ganados flacos son llevados a pastar y ganar kilos). Lo anterior se ha traducido en un incremento en la demanda de ganados flacos y por consiguiente un incremento en su precio (hecho que, atípicamente, venimos experimentando desde abril). Pero lo anterior no es nada nuevo, es el ciclo normal del negocio ganadero. Sin embargo, en esta ocasión hay algunos aspectos adicionales que, muy probablemente, darían un impulso adicional al incremento en los precios que se ha venido presentando:

Por un lado, encontramos el tema de la escases. Como bien sabemos, desde hace algunos años el inventario ganadero ha venido cayendo drásticamente, producto de la pérdida del interés por la cría (Los precios bajos desestimularon esta importante labor) y el consecuente sacrificio de las hembras o vientres. En síntesis, nos hemos comido los vientres (“las máquinas productoras de crías”) y por lo tanto, ahora no hay como recuperar o aumentar los inventarios. Lo anterior se traduce en una muy probable disminución de la oferta de ganados para reposición. 

De otro lado, encontramos que el precio internacional (medido en dólares) del kilo en pie de ganado gordo muestra a Colombia como uno de los países con más potencial. Actualmente, Colombia es el país que presenta el menor precio (cerca de 0,4 dólares por debajo del precio de países comparables) a nivel internacional y esto lo hace muy atractivo para el comprador internacional, quien en teoría debería comprar donde encuentre los precios más bajos de la región. Esta brecha se ha venido cerrando en los últimos años, producto de la apertura de nuevos mercados y el comportamiento positivo de las exportaciones. Sin embargo, aún hay espacio (en términos de precio) para que nuestra producción ganadera sea altamente apetecida a nivel internacional. Este potencial exportador que aún tiene Colombia, generaría presiones sobre la demanda.

En contraposición a lo anterior y como hemos conocido en las últimas noticias, recientemente se presentó un problema sanitario (brote de aftosa) en zona de frontera, que llevó al cierre de algunos mercados (no todos y no los más representativos) y como respuesta se ha experimentado una leve baja en los precios. Sin embargo, las autoridades sanitarias han estado haciendo la tarea y al parecer la situación se ha controlado y se han ratificado compras para mercados internacionales representativos. Incluso se han venido adelantando acercamientos con algunos de los países que habían cerrado o parado las compras en Colombia.

En definitiva, 2017 arrancó con unas lluvias muy tempranas y un potencial exportador interesante (a pesar de los hechos recientes, relacionados con cierre de algunos mercados, producto de los hecho descritos anteriormente), lo que indiscutiblemente se traduce, por un lado, en un incremento de la demanda y por otro lado, en que continúa la disminución del inventario ganadero, lo que genera presiones a la baja por el lado de la oferta: al final continuamos viendo una gran posibilidad para que los precios continúen su senda alcista.

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