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Después de Estados Unidos, la Unión Europea es el segundo socio comercial más importante para las exportaciones del agro colombiano. Por más de 30 años se ha forjado una relación de negociación para que los productos del campo entren a los países miembro sin problemas. Incluso, cualquier modificación en la normativa es tal, que cuando empezó el Brexit, en la Casa de Nariño era común ver líderes gremiales del agro por la importancia de la Eurozona.

Ahora, la Comisión Europea trabaja en una nueva meta que busca a 2030 una serie de objetivos ambientales. Se trata del documento “De la Granja a la Mesa”, el cual no solo genera cambios en la forma como se alimentan los europeos, sino también en lo que se importa.

Esto se traduce en que “los exportadores del agro tendrán nuevas exigencias a la UE”, dijo Carmen Sánchez - Laulhé, directora regional de Atrevia. Esta consultora encontró una serie de cambios en los que productores y empresarios deben pensar desde ya, especialmente, porque desde hace cinco años, las ventas externas del campo colombiano a esa región han mantenido una tasa de crecimiento a doble dígito.

Lo primero que se ve es que como se busca una “Europa más sostenible”. Las exigencias a los alimentos se verán en temas como que deben tener 50% menos de los pesticidas encima. Adicionalmente, 20% menos de fertilizantes de suelo; “están buscando que no haya riesgos para la salud y se habla de una tendencia de agricultura más orgánica, así que eso exige una serie de retos para los productores” dijo Nicola Del Valle de Sousa, experto de la oficina de Atrevia en Bruselas.

La Comisión Europea en su plan busca hacer una serie de modificaciones a las exigencias de cómo están llegando los productos en cuanto a su protección. Hoy en día, los puntos más comunes además de cartón, son los protectores y empaques plásticos. Allí también habrá nuevas normas, y se buscará para este material, una reducción aún más intensa que la actual.

LOS CONTRASTES

  • Carmen Sánchez - LaulhéDirectora regional de Atrevia

    “Las empresas deben empezar a prepararse para los cambios que pueden empezar a llegar, esto tendrá un efecto en las negociaciones, pero es fundamental conocer los detalles de las exportaciones”.

De hecho, en los empaques que se usan para el transporte de frutas que se mueven por barco, se pretende que estos no contaminen la fruta con agentes químicos.

“Estamos viendo que no se podrá hacer negocios por cuestiones únicamente económicas, por ley se considerarán rutas de sustentabilidad, esto será oportunidad para los certificadores. Para que se creen otras certificaciones, los retailers querrán adelantarse y hacer tratos con certificadores que pongan sellos al pacto verde”, señaló Del Valle.

A nivel local, más de 30% de los productos que llegan a la Unión Europea desde el campo son café y banano, es decir, serán los sectores con mayores retos para revisar las exigencias de exportación.

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