Riesgos humanos, de producción, climáticos, institucionales, financieros o de comportamientos en el mercado agrícola son, día a día, factores a los que los productores en países como Colombia cada vez le deben prestar mayor atención y cuidado para garantizar una durabilidad y rentabilidad con los menores impactos posibles en el tiempo.

Y es que de acuerdo con las recomendaciones de entidades como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), los negocios agropecuarios son uno de los sectores económicos más propensos a sufrir impactos negativos e incertidumbre a nivel global por eventos externos como condiciones meteorológicas extremas, rendimientos reales por debajo de las expectativas iniciales, precios desequilibrados o políticas gubernamentales, entre otros.

De este modo es que entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), recomiendan un manejo eficaz en la gestión del riesgo que pueda mitigar los efectos financieros ante eventos o situaciones imprevistas como las variables climáticas en países tropicales como Colombia.

En este sentido, uno de los principales riesgos que se puede gestionar y prever en la mayoría de ocasiones corresponde a las labores humanas, los accidentes y las enfermedades laborales que se pueden reducir drásticamente con planeaciones efectivas que contribuyan con la seguridad de los empleados en las zonas rurales. 

Carmen Cabrera, experta en salud ocupacional y laboral del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, explicó que “las tareas de prevención y normas de seguridad en el campo son muchas veces descuidadas por los empresarios del sector agricultor por lo que se sugiere una mejor asesoría para evitar accidentes por estas razones”.