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Al cierre de esta edición, el Gobierno y la Minga Indígena seguían en una serie de negociaciones, aún sin un fin cercano, pues por el lado de las comunidades decían que falta seguridad en sus territorios y que ya es común el asalto de grupos armados allí, pero por otro, había quienes confirmaban que si bien exigen, aún no es claro cuál es su aporte al PIB.

A eso se sumó que la ministra del Interior, Alicia Arango, confirmó que, según inteligencia, la Minga ya está infiltrada por disidencias de las Farc al igual que miembros del ELN.

Otro punto adicional es que así como avanzan las caminatas de las comunidades indígenas, revive el debate que surgió el año pasado alrededor de los bloqueos de los nativos en ciertas zonas, pues ponían freno al transporte de carga, y en su momento incluso se dijo que de ser algo más prolongado en el tiempo, podría afectar el IPC.

Y es que detrás de una Minga, por un lado hay un buen número de indígenas que participan y pueden incidir en el buen tránsito de las vías, o por estos días son una alerta para la propagación del covid-19; y en otra cara está que no hay un registro claro de cómo los resguardos indígenas aportan a la economía nacional.

De hecho este ha sido uno de los puntos que incluso en la academia se han estudiado y es cuál es el aporte de los resguardos a la economía. Hoy en día por ejemplo, según los reportes de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), las comunidades indígenas tienen 28,9 millones de hectáreas al corte del primer semestre de 2020. Es decir, 25,3% del total nacional, o lo que es lo mismo, una cuarta parte del territorio, teniendo en cuenta que Colombia posee una extensión de 114 millones de hectáreas.

Esta cantidad de tierra se divide, en su mayoría, entre los resguardos que ya son oficiales y reconocidos por el Gobierno, de los cuales hay registro de 767.
Entonces se trata de una densidad territorial que goza de exención de impuestos, y por eso es complicado saber cómo benefician al PIB; no sin reconocer algunas zonas especiales que son escenarios de promoción turística o de trabajo de cultivos agropecuarios. Pero, por ejemplo, incluso en el Dane o en el DNP, son escasos los informes de la contribución como valor agregado. Esto se repite ahora mismo en Cauca, donde empezó la Minga, pues es un departamento que se extiende por casi 3 millones de hectáreas, y 1,3 millones ya están tituladas para los indígenas.

Por esto mismo, como se trata de una población numerosa (308.455 en Cauca y casi 2 millones en el total nacional), hay preocupación por lo que pueda pasar con una Minga prolongada. “El año pasado, por ejemplo, la papa en Nariño se estaba dañando porque no se podía sacar, y la Vía Panamericana se ve afectada, la cual es clave para el abastecimiento”, dijo Jorge Bedoya, presidente de la SAC.

LOS CONTRASTES

  • Jorge Enrique BedoyaPresiente de la SAC

    “No se puede dejar de lado que muchas veces hemos visto cómo hay afectaciones sobre la Vía Panamericana con la Minga y debe primar el derecho a la alimentación de los colombianos y el abastecimiento”.

Preocupación del Consejo Gremial por la salud y la reactivación
El Consejo Gremial Nacional (CGN) en cabeza de Sandra Forero, entregó una carta en la que hace un llamado a la Minga Indígena a no poner en riesgo la salud de los integrantes de la comunidad y los habitantes de la región con aglomeraciones. Igualmente pidieron que no se generen bloqueos en las vías, como ha pasado en otras ocasiones, lo que podría afectar la reactivación; “el CGN reconoce que el Gobierno ha dado las garantías necesarias a la población indígena y ha mostrado su compromiso con atender y resolver sus requerimientos y necesidades”.

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