Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

En una de mis correrías grabando ‘Las Aventuras del Profesor Yarumo’ en el corregimiento El Ruby del municipio de Yolombó (Antioquia), me encontré a Jairo Castaño y Claudia Patricia Arcila, una pareja de esposos caficultores de tradición, muy felices y orgullosos de lo que son y de lo que hacen. 

Fue muy grato volvernos a encontrar, ya que la primera vez que nos vimos fue en ExpoEspeciales 2015, la feria de cafés especiales más importante de América, la cual se realizó en la ciudad de Bogotá.

Allí, las cerca de 14.000 personas que asistimos, tuvimos la oportunidad de compartir y conocer una serie de eventos como la VI Convención Internacional de Mujeres en Café, concursos nacionales de Barismo y Catación, una muy interesante agenda académica y por supuesto, el Show del Profesor Yarumo. 

Además, participaron todos los diferentes actores que somos parte fundamental de la cadena del café, comercializadores, maquinaria, tostadores, compradores, consumidores y lo más importante, las familias cafeteras y campesinas de Colombia. Viendo todo esto, reflexioné mucho acerca del pasado, presente y futuro de nuestra caficultura.

¿Han escuchado ustedes el dicho que dice que: “todo tiempo pasado fue mejor”? Yo creo que en algunas cosas sí, como por ejemplo la conciencia que se tenía para cultivar el campo y no derrochar los recursos naturales, el tiempo que se compartía en familia, se valoraba mucho el conocimiento de las personas más adultas. 

Pero la comunicación era más difícil, lo que quizás tomaba más tiempo en entender y adoptar tecnologías o simplemente poder conversar con otras personas. Antiguamente para el beneficio del café se gastaba alrededor de 40 litros de agua por kilogramo de café pergamino seco y, me da hasta pena decirlo, había personas que vertían la pulpa a las cañadas. 

Ahora nuestro presente: ¿será que nuestra calidad de vida es mejor ahora que antes?, ahí si como dice el dicho “cada quien saca sus propias conclusiones”; lo que sí tengo claro es que hoy la tecnología nos permite estar más informados y contamos con herramientas que nos ayudan a tomar las mejores decisiones para que nuestra caficultura sea climáticamente inteligente. 

Además, en el tema de producción de café con calidad sostenible, cada día estamos más y más comprometidos con su cuidado y aplicamos tecnologías de vanguardia como el Ecomill® que solo utiliza 0,4 litros de agua por kilogramo de café pergamino seco. 

También utilizamos prácticas sencillas como despulpar sin agua y procesamiento de la pulpa en fosas techadas para su posterior utilización como materia orgánica. 

La variedad Castillo que es resistente a la enfermedad más grave del cultivo del café: la Roya, es altamente productiva y lo mejor de todo, conserva el perfil de taza del café de Colombia. Eso sí, todo esté presente, lo hemos venido construyendo aprendiendo de nuestro pasado. 

Ahora, la pregunta del millón, ¿y el futuro qué? pues yo recuerdo que las películas del futuro mostraban carros volando, vestidos extraños, viaje a las estrellas o un carro que viaja al futuro. El futuro es incierto. 

Lo que tengo claro es que lo construimos entre todos y el mejor ejemplo de esto son los mismos caficultores ya que el 27 de junio de 1927 crearon la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, generando un estilo de vida, una cultura y un desarrollo rural económico para nuestro país. 

Estos caficultores visionarios en ese momento, estaban creando el futuro, que para nosotros es pasado, pero que a su vez, es un legado que recibimos para seguir construyendo juntos nuestro destino colectivo.

 Este es un ejemplo de un pasado que nos construyó un presente; y que trabajando unidos, construiremos nuestro futuro, nuestro futuro cafetero.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.